PROFESORES Y POETAS (II): DEL FLÂNEUR AL PASEANTE (Dialéctica del flâneur, de Manuel Montalbán)

La conocida editorial Renacimiento, un referente para la poesía española contemporánea, acaba de publicar Dialéctica del flâneur, última obra de Manuel Montalbán (París, 1965), profesor titular de la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la UMA, y poeta.

No es este su primer trabajo como tal, hasta el momento Montalbán ha publicado los poemarios Bambú negro (1990), Ocupación (1996) y Mercado negro (1998); y además ha colaborado en el interesantísimo proyecto antropológico-literario “Las miradas del tiempo”, un conjunto de libros dedicados a distintos pueblos de la provincia de Málaga que ponen texto (a través de la reflexión, la memoria y la palabra poética) a esas fotografías antiguas que casi todos conservamos. A Manuel Montalbán se deben los titulados Colmenar: Ojos como labios (2009), El Burgo: Poética de la alacena (2010), y Humilladero: República de gatos (2011).

Dialéctica del flâneur (2015), su poemario más reciente, no es sino un intento de poner también voz a las imágenes que la memoria, a través del recuerdo, ha ido construyendo y atesorando (a falta de fotografías reales) a lo largo del trayecto geográfico y vital que va de París, lugar de nacimiento del poeta, a Málaga, la ciudad donde vive:  

Vida, encaje de olvido; / su mortaja, el recuerdo, / bulto inerte flotando / entre viejas barcazas. // Recordar, deleitarse / en versos recosidos / de una floresta tibia / y autoría dudosa.

El flâneur del título podría traducirse como ese paseante (tan parisino) que camina por la ciudad sin rumbo fijo, solo por el placer de observar y perder el tiempo. El flâneur nos resulta muy francés, es cierto, pero tiene también su correlato malagueño en el paseante (o mejor, “paseante en corte”, como dicen los castizos), que a su vez proyecta una imagen icónica en la escultura del valenciano Miquel Navarro (llamada asimismo “El paseante”, o “Palera”, que de las dos maneras se la conoce), cuya altura y verticalidad compiten con las vecinas chimeneas industriales del Paseo Marítimo Antonio Machado (otro poeta) de la ciudad de Málaga (por cierto, la obra de Mikel Navarro forma parte sustancial de Julieta, la última película de Almodóvar, el español mejor comprendido por los franceses y nuevo mirón).

Desde esa perspectiva, y a través de la palabra, Manuel Montalbán va poco a poco levantando y re-construyendo (volviendo a construir) unas imágenes que, de-construidas primero por el recuerdo y re-creadas por la memoria después, no solo reflejan la personalísima mirada de su autor, sino que también acaban constituyendo una nueva realidad: la que vive en los poemas. Dos textos compendian el tono del libro y el viaje realizado (el que va del escéptico flâneur al mediterráneo y sensual “paseante”): el poema V de la primera parte (titulada precisamente “Las calles de París”), en el que el flâneur reflexiona ante los escaparates de una galería comercial, quintaesencia del alma parisina; y la última composición del libro (que pertenece a su parte tercera, “De exprimidores y medias naranjas”), un poema en prosa (o prosa poética o microrrelato, perdidas ya las fronteras de los géneros literarios) titulado “Muhammad Ibn Jatami, hijo adoptivo de Málaga” donde se nos cuenta el final del trayecto. El flâneur y el paseante han convergido y se han convertido en uno solo:

Ahí [en la ciudad de Málaga] se difuminó mi fama merecida de viajero incansable. Me instalé en una casita junto al puerto donde hasta el día de hoy he vivido enseñando gramática a esta estirpe ruidosa…

Antonio Aguilar. Catedrático de Lengua Castellana y Literatura, Doctor en Filología Hispánica y Profesor Colaborador Honorario de la Universidad de Málaga. Dramaturgo y poeta... Y la persona que nos descubre poetas y poemas que puedes encontrar en la Biblioteca. Como éste que te presentamos hoy: Manuel Montalbán

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