miércoles, 25 de marzo de 2015

Novelas que duelen: Para acabar con Eddy Bellegueule, de Édouard Louis

Hay novelas que te entretienen, o te hacen reír, o reflexionar…; otras, además, duelen. Y esta es una de ellas. Parece mentira que, con poco más de 20 años, su autor, (Louis Édouard, antes Eddy Belleuguele) haya sido capaz de cogernos del cuello y obligarnos a contemplar aquello que no queremos ver: los sucios recovecos que esconden algunas de las sociedades que se tienen por más cultas y civilizadas, como la Francia de finales del siglo XX y principios del XXI. El argumento es simple (y autobiográfico), un niño homosexual tiene que aprender a serlo y aceptarse antes de emprender la huida de una familia y un pueblo que lo ignoran o lo humillan. Escrito con un lenguaje cruel y descarnado (a veces recuerda al Cela de La familia de Pascual Duarte, antes que al Dickens o Zola de que habla la crítica francesa), el autor juega con dos registros muy distintos: el francés culto, no exento de recursos literarios, utilizado por el narrador-protagonista; y otro registro, muy local, de la lengua francesa (el lugar donde transcurre la acción es Hallencourt, en el norte del país), trufado además de vulgarismos y frases hechas, que usan el resto de personajes del pueblo (en el texto se opta por escribirlos en cursiva). Lástima que en la traducción española, por su enorme dificultad, se pierdan estas diferencias. El valor literario del texto y su riqueza expresiva se resienten.

La que sí queda intacta es la fuerza de la denuncia. Sin victimismos, sin estridencias, casi sin levantar la voz, el narrador-protagonista, Eddy Bellegueule, va desgranando recuerdos, anécdotas, sueños y temores (muy bien elegidos y excelentemente dosificados) con la intención de que el lector asista, casi como convidado de piedra, a la lucha que tiene que sostener contra los demás (pero también contra sí mismo) hasta llegar a un estado en que la única salida posible es la huida. Ello le permitirá reconciliarse consigo y con los demás.

La recepción de esta durísima novela autobiográfica en su lugar de nacimiento ha sido dispar, mientras el padre empapeló el salón de su casa con las entrevistas hechas al hijo tras la enorme repercusión mediática que tuvo en el mundillo literario francés, la madre negó toda la historia (el propio autor contaba en una entrevista que ni uno ni otro habían leído el libro por la simple razón de que no saben leer).

En otra entrevista, el nuevo Louis Édouard, afirmaba que si él hubiera podido ser “normal” (y lo intentó con todas sus fuerzas) jamás habría intentado salir de su entorno. Ello nos da idea no solo de todo lo sufrido, sino también de lo lejos que estamos todavía de aceptar sin más las diferencias (no puede olvidarse que todo ocurre entre los años 1990 y 2000 en un país como Francia, cuna, paradójicamente, de la libertad, la igualdad y la fraternidad). Pero también podemos hacer una lectura más positiva: la homosexualidad fue la condición necesaria para conseguir una vida mejor.

Antonio Aguilar.

Esta novela, tan actual como dura, la puedes encontrar, como siempre en nuestra Biblioteca.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Memoria del tiempo inmóvil. Francisco Lozano nos presenta su novela.


Francisco Lozano Lares, Licenciado en Derecho en la Universidad de Málaga, Doctor en Derecho en la Universidad de Cádiz, es en la actualidad Profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la Universidad de Málaga. Es autor de de tres monografías jurídicas, “La regulación del trabajo de menores y jóvenes” (2000), “El Mutualismo Patronal en la encrucijada” (2002) y “El tratamiento jurídico de la siniestralidad laboral. Un análisis tipológico” (2014), así como de más de 20 artículos y capítulo de libros relacionados con su actividad investigadora. Sus inquietudes literarias le llevaron a colaborar, prácticamente desde su fundación, con el “Boletín GV”, de Ediciones Virtual, donde ha publicado varios ensayos y algunos relatos cortos. También ha sido el guionista de dos documentales, “Río Grande, el Guadalquivir de la Algarbía” (2007) y “Memoria visual de la Algarbía” (2009), y en la actualidad está trabajando en varios estudios jurídicos y en un libro de poemas. “Memoria del tiempo inmóvil” es su primera incursión en el ámbito de la narrativa, y lo puedes encontrar en nuestra Biblioteca. 

Como el sabor evocador de la magdalena de Proust, la ajada sonrisa de un ayer irrepetible invade el presente de Antonio, obligándole a hurgar por su pasado en una inmersión emocional de la que no podrá salir indemne. Con la España de la transición como telón de fondo, esta novela narra las vivencias de un grupo de jóvenes atrapados por el vértigo de una época de cambios, de un tiempo de mudanzas donde todo parecía posible. Un tiempo acelerado cuya potencialidad transformadora parece detenida, sin embargo, en la inmóvil instantánea de una foto rescatada del olvido.

De las brumas de la memoria van surgiendo, como hojas barridas por el viento, los ecos de un ayer que acaban revelando la historia de un reencuentro; pero de un reencuentro muy especial: la de un hombre en busca de sí mismo. Situado en un presente intemporal, el personaje que actúa como hilo conductor de la trama narrativa se asoma sin quererlo a la sima de un pasado inmóvil que repudia pero que le atrapa sin remedio; bucea por las aguas de un océano marchito que, sin embargo, sigue vivo en su interior aunque le pese, porque nadie puede escapar de lo que alguna vez fue. 

Y ese ayer le perseguiría en su noche más larga, una noche oscura del alma que acabará transformándolo, porque su hoy, cuajado de éxitos personales, el hoy de un triunfador prototípico, no resiste la comparación con un ayer sin cuenta corriente pero ahíto de amistad, de amor, de sexo, de esperanzas e ilusiones compartidas. Y no son las arrugas de la edad las que le hicieron renunciar a todo ello sino su estilo de vida, un modus vivendi que antepone el tener al ser, que sólo añora lo que no tiene y nunca siente lo que es.

Por ello, al final, a fuerza de enfrentarse a sus múltiples contradicciones internas, a fuerza de mirarse en un espejo que le devuelve un rostro descompuesto, la imagen de un Dorian Grey que vendió su alma al diablo, al demonio de la ambición desmedida, el personaje de la novela acaba por redimirse a sí mismo, aunque para ello no estará solo, como podrá comprobar quien se atreva a adentrarse por los rincones de este ser atormentado.   

miércoles, 11 de marzo de 2015

Málaga, cuaderno de viaje

Luis Ruiz Padrón (Málaga, 1969) es arquitecto por la Universidad de Sevilla. Desde 2011 trabaja también en el campo de la ilustración y los cuadernos de viajes. Ha expuesto sus dibujos en diversos lugares de España, Bélgica, Francia, Italia y Canadá. Es columnista del diario La Opinión de Málaga, donde escribe semanalmente sobre patrimonio y ciudad; y corresponsal en Málaga del colectivo internacional Urban Sketchers. También publica sus dibujos y reflexiones sobre asuntos urbanos en su blog personal: www.luisrpadron.blogspot.com".
 
Decía John Berger que dibujar es descubrir, que «el acto mismo de dibujar es lo que fuerza al artista a mirar lo que tiene delante, a diseccionarlo y volver a unirlo en la imaginación». Esta circunstancia ocasiona que las experiencias vitales que son dibujadas queden registradas en la memoria con mucha mayor intensidad. Nada más apropiado que un cuaderno de dibujo pues para explorar un lugar desconocido, si se dispone del tiempo necesario. Al contrario que la foto fugaz, el proceso del dibujo in situ hace que el sitio vaya desvelando sus claves con parsimonia al observador paciente. Detalles, luces y sombras, texturas… pero también van surgiendo personajes, conversaciones y aromas.

Con este espíritu, “Málaga, cuaderno de viaje” nace como recopilación de dibujos realizados del natural sobre cuadernos, en los que este autor había ido recogiendo múltiples facetas de su ciudad natal. En cierta forma se podría tratar de un uso forzado de la expresión “cuaderno de viaje”, pero no lo es por dos razones: por un lado, la técnica utilizada es la propia de ese género; y por otro, aunque el dibujante retrata escenarios para él cotidianos, no deja de tratarse de un itinerario real por Málaga, como se recoge en el plano que se encuentra en las guardas traseras del libro, mediante el cual explora el lugar en que vive con la ayuda de papel y acuarela.

«El amado suelo de mi patria vuelve a proporcionarme alegría y dolor», son las palabras con las que Friedrich Hölderlin comienza su Hiperión. Emociones que también experimentó el autor durante la elaboración de las imágenes contenidas en las páginas de “Málaga, cuaderno de viaje”. En ellas, la jubilosa vista del Mediterráneo o de venerables piedras bañadas por la luz meridional conviven con escenas de lastimoso abandono, testimonios de un mundo que se extingue y que, en el mejor de los casos, es sustituido por formas banales de la estética del consumo; en el peor, la nada se adueña de los paisajes que un día fueron familiares.

Este libro pretende ser el retrato de una ciudad palpitante y real, pero cuya presencia en la forma en que la conocemos se nos desliza entre los dedos, y por eso muchos de los apuntes están realizados con la urgencia de levantar acta de escenas que hoy se nos antojan permanentes y que, sin embargo, mañana quizá no existan. En sus páginas hay cierta nostalgia, pero sobre todo reivindicación de una ciudad que sea lugar de encuentro entre las personas, en la que tradición y modernidad convivan amigablemente, y en la que los monumentos no pueden entenderse sin el gentío animado en calles y plazas. La catedral y la alcazaba no pueden faltar en una descripción visual de Málaga confeccionada bajo estas premisas, pero tampoco el pescadero pregonando su género bajo las arcadas del mercado central, el burrito Platero de bronce en que todos los niños malagueños han sido fotografiados, los atascos de la Alameda Principal,  las jábegas o los atardeceres en los baños del Carmen. 

Si te interesa, puedes encontrarlo en la Biblioteca Universitaria.

Luis Ruiz Padrón, Arquitecto

miércoles, 4 de marzo de 2015

Literatura e Iconografía. Dalí en el contexto cultural centroeuropeo

Begoña Souviron López, Licenciada en Filología española en la Universidad de Málaga, Doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de Bielefeld (Alemania), en la actualidad es Profesora del Área de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga. Sus líneas de investigación más destacadas son: Didáctica de la Lengua Materna y del Español como Lengua Extranjera; Educación Literaria e Iconográfica y Competencia Comunicativa y Literatura Hispanoamericana.

Después de la publicación de este estudio, podemos afirmar que el tratamiento de la mitología clásica en la obra de Dalí se manifiesta en una iconografía fundada en la cultura estética de las Vanguardias y que su intervención, a la hora de reelaborar e integrar los mitos, supone una revolución absoluta en el mundo de la representación cuyo alcance será del dominio y reconocimiento general cuando pasen algunos años.

Dalí, afiliado al canon de la Melancolía, es capaz de ir más allá  en su intento de significación y representación de la realidad, proporcionando un argumento coherente desde la aplicación de su método paranoico-crítico, que postula la especulación como razón de ser de su obra. La imagen doble, ligada al proceso paranoico, es la representación de un objeto que, sin la menor modificación figurativa o anatómica, a la vez representa otro sujeto diferente.

El primer capítulo está dedicado a la Iconografía, la ciencia que desde la escuela de Aby Warburg propone el estudio de las imágenes, las relaciones que establecen sus elementos y las que ellas mismas observan, a lo largo del tiempo y el espacio, dentro de la representación figurativa.

En el segundo capítulo se estudia la particular visión daliniana de la neurosis familiar y el descontento que sufrió por verse expulsado de la casa del padre cuando trabó relación con Gala, la esposa de Paul Eluard. Dalí se identificó con el hijo de Guillermo Tell, un niño expuesto a las iras del padre.

En el tercer capítulo vemos cómo la protagonista de la novela de Wilhem Jensen, Gradiva, actualización surreal de una Ménade apresurada que aparecía en un relieve pompeyano, y sobre la que Freud desarrolló uno de sus ensayos más sobresalientes, se convierte  en Gala Gradiva, la musa que  ayuda a Dalí a elegir y determinar su opción sexual y su consagración al arte respectivamente.

El siguiente capítulo trata de una actividad predominante llevada a cabo por Dalí durante casi una década. Se trata de la redacción de libretos y diseños escenográficos para la puesta en escena de los proyectos teatrales de los ballets rusos en los que va desarrollando sus concepciones dramatúrgicas próximas a los fundamentos del teatro de la crueldad de Antonin Artaud.

El último capítulo de este ensayo se abordan las manifestaciones iconográficas y literarias dedicadas por Dalí a una serie de personajes, que bien podrían figurar en la galería de los clásicos melancólicos, a quienes él reconoce como grandes paranoicos. Se trata de hombres con vocación de grandes dictadores, capaces, aún con las consecuencias más funestas.

El objetivo, en definitiva, de esta monografía es que contribuya al corpus de los estudios dalinianos, porque en la medida en que se elaboren trabajos que profundicen sobre el proceder y el método de Dalí, será más extenso y cabal el conocimiento y alcance de su obra. 

Begoña Souviron López

Un estudio realmente interesante que podrás encontrar en la Biblioteca de la Universidad.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Las uvas de la ira. Golpe al sueño americano de la mano de John Steinbeck


Durante generaciones, emigrantes de todo el mundo han vendido hasta su alma para alcanzar el paraíso. La tierra prometida de los desesperados del mundo mana leche y miel y es el objetivo de los que nada tienen que perder. El esfuerzo a realizar es enorme pero la tierra fértil dará frutos y compensará el duro trabajo. Así, tras penalidades y fatigas algunos afortunados lograron llegar a América en busca de un futuro más amable.

Pero la realidad es muy diferente. La depresión ha terminado con la locura de los ríos con las orillas de oro, del dinero fácil y de la tierra que no hay apenas que cultivar para que produzca lo mejor. La verdad es que es muy tacaña y no regala nada. Las cosechas se pierden entre tormentas y sequías y si no hay dinero para mal comer menos aún lo hay para pagar las deudas. La mecanización de la agricultura ha dado la puntilla a los pequeños agricultores que no pueden competir con la capacidad de trabajo de un tractor y que, de paso, ha terminado también con la necesidad de mano de obra. Así, el terreno tan duramente arrebatado a los indios y a las serpientes cascabel es ahora propiedad de empresas, de bancos, de entidades difusas que expropian a los antiguos dueños y que solo buscan beneficios rápidos a bajo coste sin que importen las consecuencias de sus decisiones: la guerra necesita algodón, aunque ese cultivo agote el suelo rápidamente.

Entonces, cuando todo parece perdido surge un nuevo paraíso y los desposeídos vuelven al camino en busca, otra vez, de un destino mejor que les proporcione una vida digna. Ya no hay que cruzar un océano, pero las jornadas del viaje son igual de duras y el resultado no resulta ser lo que se esperaba. Miles de personas han tenido la misma idea y han creído en las bondades de las naranjas, del sol y en la facilidad de encontrar trabajo en esa tierra de promisión que se llama California... que no ha escapado tampoco al fantasma de la crisis.

Esa es la historia que cuenta esta magnífica novela. La odisea de la familia Joad que atraviesa el país en busca de El Dorado del Pacífico para encontrar que los tractores de los que huían han llegado también (y mucho más deprisa que ellos) a la tierra deseada para despojar al hombre de su pan y de su trabajo. Un camino que no lleva a nada y que solo muestra la desesperanza de aquellos que han perdido hasta su última esperanza. Quizá volver atrás sea lo menos malo.

El capitalismo feroz, la explotación de los trabajadores y sus pésimas condiciones de vida, los sindicatos (otra cara de la misma moneda), la posesión de la tierra con la lucha entre los pequeños agricultores y grandes corporaciones en la que siempre gana Goliath... Temas tabús en la feliz América destapados por John Steimbeck en este libro duro y a la vez muy muy humano, que narra la decepción de miles de hombres sin futuro durante la Gran Depresión y las razones que los llevaron a volver a emigrar en busca de una quimera que no era en realidad como pensaban. 

Una novela sobre la América profunda y oculta a la que no llegan las luces de Hollywood y que puedes disfrutar (es grande, muy muy grande) en nuestra Biblioteca

María Remedios Herrera Gutiérrez. Servicio de Adquisiciones, Préstamo Interbibliotecario e Información y Referencia.

miércoles, 18 de febrero de 2015

DE AMORES Y SUICIDIOS. "Marga", edición de Juan Ramón Jiménez

ANTONIO AGUILAR (Estepona, Málaga) es catedrático de Lengua Castellana y Literatura, Doctor en Filología Hispánica y Profesor Colaborador Honorario de la Universidad de Málaga. Sus farsas teatrales, Isabel es nombre de reina y Divino patrón (Málaga, IES “Miguel Romero Esteo”, 2000) han sido estrenadas en el Teatro Cervantes de Málaga ─esta última, traducida al catalán bajo el título Diví patró, forma parte del repertorio del “Teatre de Cambra del Cercle Artístic” de Malgrat de Mar (Barcelona)─. Una selección de sus poemas, El vicio de la seda (publicados bajo el heterónimo de Carmen Recatalá, en Versos de tiza II, Ciudad Real, IES Eladio Cabañero, 2005), ha formado parte del espectáculo teatral Hay amores que hablan que, dirigido por Blanca Portillo, se estrenó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1998. Como investigador, ha publicado Aspectos de poesía y poética en la lírica de Luis Antonio de Villena (Málaga, Universidad, 1996), Del paraíso a la palabra. Poetas malagueños del último medio siglo (1952-2002). Antología (Málaga, Aljibe, 2003), Todo a cien. Poesía española del siglo XX. Antología (Málaga, Aljibe, 2005) y La belleza callada de la noche. Introducción a la poesía de Luis A. de Villena (Sevilla, Renacimiento, 2008), y ha sido el responsable de la edición de Entre el Tigris y el Éufrates, de Javier Espinosa (Málaga, Centro Cultural de la Generación del 27, 2004) y de Ventanas interiores (Antología poética, 1984-2008), de Francisco Ruiz Noguera (Málaga, Fundación Málaga, 2008). Como antólogo ha participado en la edición de Desde la farola. Poesía española última (1989-2009) publicada en Málaga en 2010. El libro que te recomienda esta semana lo podrás encontrar, como siempre, en la Biblioteca de la Universidad

La historia es verdadera, singular y poco conocida por el gran público: la tarde del 28 de julio de 1932, en la ciudad de Madrid, Marga Gil Roësset, una joven escultora de 24 años, se disparaba un tiro en la sien. La misma mañana de su muerte había dejado a Juan Ramón Jiménez un breve diario en el que le confesaba que se había enamorado de él. El cariño por Zenobia, a la que no quería traicionar, y la imposibilidad de su amor la llevaban a tomar tan drástica decisión. 
Este episodio de la vida del poeta de Moguer es el origen de Marga, breve, aunque intenso, volumen que acaba de publicar la Fundación José Manuel Lara.  

El tesón de Carmen Hernández-Pinzón, sobrina de Juan Ramón, y la colaboración de Marga Clark, sobrina a su vez de la joven artista, han hecho posible que 80 años después, podamos acercarnos a un acontecimiento tan dramático que el poeta y su mujer jamás olvidarían.

El libro no es la reconstrucción biográfica de sus protagonistas en aquellos momentos, sino la publicación conjunta de los documentos que se han conservado y que pueden ayudar a comprender la actitud de unos personajes encerrados en un mundo lleno de prejuicios.  El libro, introducido por sendos prólogos de las sobrinas de los protagonistas, reúne las tres cartas de despedida de Marga (a Zenobia, a sus padres y a su hermana Consuelo), las casi 40 páginas del diario, algunos poemas que Juan Ramón le dedicó poco más tarde y una semblanza escrita por Zenobia. Todo ello acompañado de una completa documentación fotográfica. No hay reflexiones, explicaciones ni justificaciones; solo el propio relato de los acontecimientos. Será el lector quien, tras contemplar el anexo fotográfico y leer entre líneas, deberá llegar en soledad a sus propias conclusiones. Los dos textos de Zenobia resultan para ello absolutamente clarificadores. Literatura en estado puro.

Y una curiosidad, los dibujos que Marga realizó para ilustrar unas canciones de su hermana Consuelo, en francés y español, y publicados póstumamente por Signo  (1932) bajo el cuidado de Juan Ramón Jiménez, recuerdan mucho a los dibujos que realizó Antoine de Saint-Exupery para su Principito (publicado once años después, en 1943).

Antonio Aguilar

miércoles, 11 de febrero de 2015

Frankenstein. El desconocido monstruo de Mary W. Shelley

De Frankenstein, el imaginario popular siempre tiene la imagen del inmenso Boris Karloff en la película homónima de 1931 dirigida por James Wale, es sin duda una obra maestra del séptimo arte pero poco tiene que ver con la novela de Mary Shelley.

De hecho, la novela de esta escritora e intelectual británica realmente no pertenece al género de terror, sino que más bien es un drama con tintes de ciencia ficción que cumple con todos los requisitos de la corriente del romanticismo en la que se escribió en 1816.
El origen de Frankenstein está en un juego que propuso Lord Byron a sus amigos junto al lago de Ginebra donde veraneaban (esta anécdota fue recogida por nuestro director de cine Gonzalo Suárez en su película “Remando al Viento”  de 1987). Mary, por aquel entonces Mary Godwin, escribió un cuento breve al que después su futuro marido Percy Shelley le ayudó a convertir en su primera novela publicada en 1818.
Aunque en la novela encontramos muchos de los elementos usados por Hollywood o la productora británica Hammer asociados al monstruo, la búsqueda de cadáveres, la reanimación de un ser creado a partir de materia muerta, el rechazo del doctor a su criatura, etc. en “Frankenstein o el moderno Prometeo”, que es el título definitivo de la novela, nos enfrentamos a una reflexión casi herética por las implicaciones que puede tener si la aplicamos, en justa correspondencia, al ser humano con respecto a su creador: yo no pedí existir ¿por qué me has traído?... Si me has dado la vida ¿por qué no me has dado también la felicidad?... ¿Hasta qué punto eres responsable de tu propia obra?... ¿A qué clase de mundo me has traído?...
De esta manera, la novela va abandonando poco a poco la ambientación fantástica con tintes góticos y se va adentrando en el más puro drama teñido de fatalismo y sed de venganza.
La obra también es un maravilloso recorrido por la sociedad victoriana del siglo XIX, con su moral maniquea y bastante farisea, con su visión del mundo antropocéntrica en la que la ciencia le va arrebatando a Dios el lugar que tradicionalmente ocupaba desde hacía dos mil años.
Os animo a leer esta obra especialmente, quizás porque al ser un icono cultural todo el mundo piensa que la conoce y puede deparar muchas y agradables sorpresas zambullirse en su lectura para descubrir los matices que el celuloide no puede mostrar.
Búscala en las estanterías de nuestra Biblioteca: te sorprenderá.

Pablo Martínez. Biblioteca de Turismo