lunes, 20 de abril de 2015

Dispara... Después habla. Spaghetti westerns en la semana del cine

Todos los años me sucede lo mismo: en cuanto llegan los días de calor mis preferencias cinematográficas apuntan claramente al spaghetti western, un subgénero de películas ambientadas en el Lejano Oeste Americano, generalmente rodadas en Europa entre 1960 y 1976 con dinero italiano (de ahí el nombre)  y de bajo presupuesto. Los críticos, que en mi opinión rara vez coinciden con el sentir del público, usaron el término de forma despectiva para descalificar a este tipo de películas a las que consideraban cine de inferior calidad, pero que con el tiempo, se han convertido en un género de culto.

Si veis un western americano, pongamos el clásico Shane (Raíces profundas en español, George Stevens, 1953), y acto seguido pasáis a un spaghetti western, por ejemplo, El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966), os daréis cuenta de las enormes diferencias que hay entre ambas. Yo me quedo con esta última, sin dudarlo.

Shane (Raíces profundas) . George Stevens (1953)  
Observad al héroe de Shane, el rubísimo Alan Ladd, más bonito que un San Luis. ¿No os llama la atención lo limpio que luce? ¡En pleno Oeste americano, montañas, cactus, polvareda y sudores, y él como  recién salido de la ducha! La indumentaria impecable, el  rubio ricillo inamovible en la frente, ni una sombra de barba en las mejillas. Y ¿qué me decís de ese cuerpo de adonis griego, bronceado todo por igual, más propio de una cabina de rayos UVA que del galope tendido por desiertos inhóspitos? La postura corporal tampoco le va a la zaga, y menos la vestimenta. Con su chaqueta de flecos y ese cinturón cayendo hacia la cadera de forma despreocupada, seguro que  me convierto de la noche a la mañana en la “it girl” del momento.

Mirad ahora esta otra foto, un primer plano que pertenece a El bueno, el feo y el malo,  tercera película de la Trilogía del dólar de Sergio Leone.

El bueno, el feo y el malo. Segio Leone (1966)
Sí, vale que es el feo, Tuco, personaje magistralmente interpretado por Eli Wallach, pero esa cara, esa mueca grotesca, esa barba de días, las greñas sucias, el sudor abundante corriendo por los surcos de las arrugas… Incluso con la soga al cuello, un villano de western clásico mantendría la compostura ante la muerte inminente, circunspecto y sereno, sin ese desparrame gesticular. Es esta estética cutre, sórdida, sucia,  uno de los rasgos típicos del spaghetti western.

Se suele decir que el género  nació con la película Por un puñado de dólares (1964, Sergio Leone), inspirada en Yojimbo, una película japonesa de samurais (Akira Kurosawa, 1961). Sin embargo,  ya se habían rodado unos cuantos westerns en Italia antes de los de Sergio Leone. Además, los italianos no fueron los primeros en hacer westerns en Europa en los años 60, sino los alemanes, que se basaron en las novelas de aventuras de Karl May (Ernstthal, 1842 - Dresde, 1912), muy  atrayentes por ser por completo fruto de su imaginación, ya que May nunca salió de su Alemania natal.

El  primer western europeo con algunos ingredientes necesarios para calificarlo de spaghetti western fue Los cañones Savage  (Michael Carreras, 1962), una coproducción británico-española. Pero sería Sergio Leone, apasionado del cine de vaqueros desde niño, quien con su Trilogía del dólar sentaría las bases del género (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo).

El “hombre sin nombre” es el antihéroe de la trilogía, encarnado por un joven y desconocido actor, Clint Eastwood, papel que habían rechazado otros actores famosos como Charles Bronson. Radicalmente distinto en lo tocante a su aspecto físico y sus valores morales de los héroes clásicos como John Wayne, acicalados, íntegros y envueltos en un halo romántico, el hombre sin nombre es un cínico duro y melancólico, un mercenario que se mueve por dinero, viste un sucio poncho raído y fuma sin parar un cigarro puro que siempre lleva cosido a los labios. Para más inri, por muy infalible que sea el protagonista, en todo spaghetti western hay un momento en que los malos le zurran la badana y muerde el polvo como cualquiera.

Abres una ventana en una cabaña del Oeste clásico y te invade una sensación de libertad y esperanza en el futuro, cuando todo será mejor, mientras el aire fresco entra en tus pulmones, llenándote de vigor y de fuerza para seguir luchando. A lo lejos, montañas imponentes se recortan en el azul turquesa del cielo. Atrévete a abrir la ventana en una casa de spaghetti western y tendrás una bala entre los ojos, un escupitajo sobre tu cadáver y un perro flaco y sarnoso orinándose en tu cara.

¿Y qué me decís de la música?  Es difícil encontrar a alguien que no haya escuchado en alguna ocasión el famosísimo tema central de El bueno, el feo y el malo, con el señor que silba, los látigos restallando y los muelles saltarines. Fue Ennio Morricone el compositor de la banda sonora de la trilogía completa, utilizando la voz humana como un personaje más. Desde entonces, Morricone se convirtió en el compositor oficial del spaghetti western.

Para quien no haya visto esta magnífica película os resumo el argumento: durante la Guerra de Secesión americana, en el viejo Oeste, tres cazadores de recompensas (Clint Eastwood, el bueno, Eli Wallach, el feo y Lee Van Cleef, el malo)  buscan un tesoro de monedas de oro enterrado en una tumba.

Destaca especialmente la escena final del duelo a tres, que dura unos siete minutos,  el primero de este tipo en la historia del género. En el círculo central del cementerio los tres pistoleros, tan quietos como las mismas lápidas, se miran a la cara, sus ojos entrecerrados por la  sospecha. Tratan de averiguar de dónde vendrá el primer disparo y a quién irá dirigido. De fondo, la música delirante de Morricone.

Y para terminar, un poco de turismo. Los frikis del género no podemos dejar de hacer una escapada al desierto de Tabernas, en Almería, muy parecido a los desiertos norteamericanos, polvo, calor y maleza. Hubo que construir varios escenarios que aún hoy permanecen levantados, convertidos en parque temático con espectáculos en vivo. No sólo se rodaron aquí spaghetti westerns, sino también otras películas que recrean el Norte de África y los desiertos árabes, como  Indiana Jones y la última cruzada, Lawrence de Arabia o Patton.

(Las dos  películas, Raíces profundas (Shane) y El bueno, el feo y el malo, están en la Biblioteca de Arquitectura y Bellas Artes, ¿a qué estáis esperando?).

Rocio Martinez Bocero. Biblioteca General.

miércoles, 15 de abril de 2015

Leído en otros blogs. Lectura para crecer: Todo un viaje, de Silvia Abascal

La aventura vital de una muy querida actriz hacia una vida plena a pesar de padecer una terrible enfermedad es la propuesta que traemos del blog de nuestro compañero y amigo Paco Alba Un libro junto al mando del televisor. Una lectura enriquecedora que te ofrecemos en nuestra Biblioteca y que podrás leer también en la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía.

Mi admiración por Silvia Abascal se remonta a sus primeros años en la interpretación. Desde aquel papel de adolescente con dos coletas en 'Pepa y Pepe', he seguido con interés toda su trayectoria e incluso llegué a escribirle una carta en su día, que amable y personalmente me respondió ella misma. La noticia de su accidente cerebrovascular, que se produjo además aquí, tan cerca, me impactó tanto como muchas de las cosas que leí sobre él y sus posibles orígenes. Ya en su momento supuse que la mayoría serían falacias, y gracias a este libro, la actriz se encarga de desmentirlas y aclararlas tranquilamente.

Tenía en la cabeza esta obra pero de no ser por un paseo casual por la sección de libros de Carrefour, donde la vi en edición de bolsillo a un precio muy asequible, nunca la habría leído tan pronto. No me gusta comprar libros en este tipo de grandes superficies, porque las librerías ya de por sí tienen pocas ventas como para arrebatárselas, pero sentí estar ante una oportunidad que no podía dejar escapar, como así ha quedado demostrado tras la lectura, que acometí de inmediato aprovechando que no había nada más interesante a la vista.

Entiendo 'Todo un viaje', ante todo, como un fantástico acto de generosidad. Silvia Abascal no solo pasa por esta dramática enfermedad y lucha titánicamente en diversos frentes para rehabilitarse lo antes posible de todas sus secuelas, que no son pocas, sino que además, cuando ya ha experimentado cierta mejoría, se sienta ante un folio en blanco con el propósito de volver a vivir todo ese dolor y contarlo para ayudar. Para que otras personas en su situación (incluso valdría solo con una, como ella misma dice) tengan un punto de apoyo en sus palabras, y sepan que se puede volver a vivir. Nunca siendo la misma persona de antes, ni pretendiéndolo, pero sí disfrutando de lo que esté por venir. Un esfuerzo como el que ella hace, pues, solo podría hacerlo una persona que se da a los demás sin esperar nada a cambio. Una persona grande.

Lejos de los mantras habituales en este tipo de lecturas, las lecciones y enseñanzas vitales están presentes tras cada capítulo sin pretenderlo, contadas con la sinceridad y naturalidad con la que ocurrieron, y servidas bajo una prosa que además es un lujo, por su extremo cuidado, mayor incluso que el de muchos escritores que tienen la literatura por oficio único. Una lectura fácil e interesante que en mi caso, por mis circunstancias actuales, ha transcurrido además precisamente entre enfermedades similares a la de la autora. Todas estas letras se acompañan de un material audiovisual que queda completamente deslucido en esta edición que adquirí, pero que a buen seguro resulta de gran utilidad en la original.

En definitiva, una aventura real a la que me alegro de haber llegado, y con la que saldrá ganando todo aquel que decida prestarle parte de su tiempo.

miércoles, 8 de abril de 2015

Dirección y gestión de empresas del sector turístico, de Inmaculada Martín Rojo.



INMACULADA MARTÍN ROJO (Málaga) es Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales y Catedrática E.U. de Organización de Empresas de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga, ha impartido también clases como profesora visitante en varias universidades españolas y extranjeras. Su labor investigadora la ha desarrollado también con estancias de investigación en Universidades extranjeras como Harvard o La Sapienza en Roma. Ha sido directora de cursos y seminarios sobre el sector turístico realizados en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la Universidad de Málaga. Ha escrito varios libros y artículos sobre Organización y Gestión de empresas y Turismo. Compagina su labor docente e investigadora con la de asesoramiento empresarial, siendo miembro de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Málaga.



España es actualmente una de las tres primeras potencias turísticas a nivel mundial, junto con Francia y Estados Unidos, con una llegada de turistas anualmente de aproximadamente 58 millones. Es por ello que la economía y el mundo empresarial español actual no se puedan entender sin conocer el sector turístico, de hecho sus empresas proporcionan aproximadamente el 12% del empleo en el país y su actividad genera un saldo positivo en la balanza de pagos de casi 32.000 millones de euros, actuando el turismo como factor reequilibrador de las cuentas exteriores de la economía española. Incluso en los últimos años de crisis, el sector turístico ha salvado en parte la economía del país, gracias a los continuos cambios y mejoras que se están produciendo en las empresas e instituciones turísticas españolas. Todo ello justifica la publicación de la quinta edición de esta obra, actualizada y ampliada en función de estos cambios.

En este sentido, además de tratar las problemáticas tradicionales ya analizadas en ediciones anteriores (la empresa y el empresario turístico, economía de la empresa turística –costes, localización, dimensión, subsistema de producción, subsistema de aprovisionamiento, subsistema comercial, subsistema de recursos humanos, subsistema financiero-, administración de empresas turísticas, gestión de los distintos tipos de empresas turísticas -alojamientos, restauración, intermediación, transporte, oferta turística complementaria-, crecimiento e internacionalización de la empresa turística y creación de empresas turísticas), se actualizarán los capítulos que incorporen legislaciones y/o competencias de la Administración Pública que se hayan visto modificadas.

Asimismo, en esta quinta edición, se abordaran temas como la calidad integral, considerando la calidad medioambiental y la calidad en los destinos, el turismo accesible, o la cada vez más intensa internacionalización del sector turístico español, aspectos que sin duda han contribuido a que sigamos siendo líderes, a pesar de la fuerte competencia de destinos emergentes.

Este manual va dirigido tanto a profesionales, como a investigadores y estudiantes universitarios, estando adaptados sus contenidos y su metodología a los requerimientos del título de Grado en Turismo, de acuerdo con los Planes de Bolonia.

Si te interesa, puedes encontrarlo en la Biblioteca Universitaria.

Inmaculada Martín Rojo. Catedrática E.U. de Organización de Empresas de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga



miércoles, 25 de marzo de 2015

Novelas que duelen: Para acabar con Eddy Bellegueule, de Édouard Louis

Hay novelas que te entretienen, o te hacen reír, o reflexionar…; otras, además, duelen. Y esta es una de ellas. Parece mentira que, con poco más de 20 años, su autor, (Louis Édouard, antes Eddy Belleuguele) haya sido capaz de cogernos del cuello y obligarnos a contemplar aquello que no queremos ver: los sucios recovecos que esconden algunas de las sociedades que se tienen por más cultas y civilizadas, como la Francia de finales del siglo XX y principios del XXI. El argumento es simple (y autobiográfico), un niño homosexual tiene que aprender a serlo y aceptarse antes de emprender la huida de una familia y un pueblo que lo ignoran o lo humillan. Escrito con un lenguaje cruel y descarnado (a veces recuerda al Cela de La familia de Pascual Duarte, antes que al Dickens o Zola de que habla la crítica francesa), el autor juega con dos registros muy distintos: el francés culto, no exento de recursos literarios, utilizado por el narrador-protagonista; y otro registro, muy local, de la lengua francesa (el lugar donde transcurre la acción es Hallencourt, en el norte del país), trufado además de vulgarismos y frases hechas, que usan el resto de personajes del pueblo (en el texto se opta por escribirlos en cursiva). Lástima que en la traducción española, por su enorme dificultad, se pierdan estas diferencias. El valor literario del texto y su riqueza expresiva se resienten.

La que sí queda intacta es la fuerza de la denuncia. Sin victimismos, sin estridencias, casi sin levantar la voz, el narrador-protagonista, Eddy Bellegueule, va desgranando recuerdos, anécdotas, sueños y temores (muy bien elegidos y excelentemente dosificados) con la intención de que el lector asista, casi como convidado de piedra, a la lucha que tiene que sostener contra los demás (pero también contra sí mismo) hasta llegar a un estado en que la única salida posible es la huida. Ello le permitirá reconciliarse consigo y con los demás.

La recepción de esta durísima novela autobiográfica en su lugar de nacimiento ha sido dispar, mientras el padre empapeló el salón de su casa con las entrevistas hechas al hijo tras la enorme repercusión mediática que tuvo en el mundillo literario francés, la madre negó toda la historia (el propio autor contaba en una entrevista que ni uno ni otro habían leído el libro por la simple razón de que no saben leer).

En otra entrevista, el nuevo Louis Édouard, afirmaba que si él hubiera podido ser “normal” (y lo intentó con todas sus fuerzas) jamás habría intentado salir de su entorno. Ello nos da idea no solo de todo lo sufrido, sino también de lo lejos que estamos todavía de aceptar sin más las diferencias (no puede olvidarse que todo ocurre entre los años 1990 y 2000 en un país como Francia, cuna, paradójicamente, de la libertad, la igualdad y la fraternidad). Pero también podemos hacer una lectura más positiva: la homosexualidad fue la condición necesaria para conseguir una vida mejor.

Esta novela, tan actual como dura, la puedes encontrar, como siempre en nuestra Biblioteca.

Antonio Aguilar. catedrático de Lengua Castellana y Literatura, Doctor en Filología Hispánica y Profesor Colaborador Honorario de la Universidad de Málaga. Dramaturgo y poeta, puedes leer además, la reseña que nos hizo de Marga.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Memoria del tiempo inmóvil. Francisco Lozano nos presenta su novela.


Francisco Lozano Lares, Licenciado en Derecho en la Universidad de Málaga, Doctor en Derecho en la Universidad de Cádiz, es en la actualidad Profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la Universidad de Málaga. Es autor de de tres monografías jurídicas, “La regulación del trabajo de menores y jóvenes” (2000), “El Mutualismo Patronal en la encrucijada” (2002) y “El tratamiento jurídico de la siniestralidad laboral. Un análisis tipológico” (2014), así como de más de 20 artículos y capítulo de libros relacionados con su actividad investigadora. Sus inquietudes literarias le llevaron a colaborar, prácticamente desde su fundación, con el “Boletín GV”, de Ediciones Virtual, donde ha publicado varios ensayos y algunos relatos cortos. También ha sido el guionista de dos documentales, “Río Grande, el Guadalquivir de la Algarbía” (2007) y “Memoria visual de la Algarbía” (2009), y en la actualidad está trabajando en varios estudios jurídicos y en un libro de poemas. “Memoria del tiempo inmóvil” es su primera incursión en el ámbito de la narrativa, y lo puedes encontrar en nuestra Biblioteca. 

Como el sabor evocador de la magdalena de Proust, la ajada sonrisa de un ayer irrepetible invade el presente de Antonio, obligándole a hurgar por su pasado en una inmersión emocional de la que no podrá salir indemne. Con la España de la transición como telón de fondo, esta novela narra las vivencias de un grupo de jóvenes atrapados por el vértigo de una época de cambios, de un tiempo de mudanzas donde todo parecía posible. Un tiempo acelerado cuya potencialidad transformadora parece detenida, sin embargo, en la inmóvil instantánea de una foto rescatada del olvido.

De las brumas de la memoria van surgiendo, como hojas barridas por el viento, los ecos de un ayer que acaban revelando la historia de un reencuentro; pero de un reencuentro muy especial: la de un hombre en busca de sí mismo. Situado en un presente intemporal, el personaje que actúa como hilo conductor de la trama narrativa se asoma sin quererlo a la sima de un pasado inmóvil que repudia pero que le atrapa sin remedio; bucea por las aguas de un océano marchito que, sin embargo, sigue vivo en su interior aunque le pese, porque nadie puede escapar de lo que alguna vez fue. 

Y ese ayer le perseguiría en su noche más larga, una noche oscura del alma que acabará transformándolo, porque su hoy, cuajado de éxitos personales, el hoy de un triunfador prototípico, no resiste la comparación con un ayer sin cuenta corriente pero ahíto de amistad, de amor, de sexo, de esperanzas e ilusiones compartidas. Y no son las arrugas de la edad las que le hicieron renunciar a todo ello sino su estilo de vida, un modus vivendi que antepone el tener al ser, que sólo añora lo que no tiene y nunca siente lo que es.

Por ello, al final, a fuerza de enfrentarse a sus múltiples contradicciones internas, a fuerza de mirarse en un espejo que le devuelve un rostro descompuesto, la imagen de un Dorian Grey que vendió su alma al diablo, al demonio de la ambición desmedida, el personaje de la novela acaba por redimirse a sí mismo, aunque para ello no estará solo, como podrá comprobar quien se atreva a adentrarse por los rincones de este ser atormentado.  

Francisco Lozano Lares. Profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Facultad de Estudios Sociales y del Trabajo de la Universidad de Málaga

miércoles, 11 de marzo de 2015

Málaga, cuaderno de viaje

Luis Ruiz Padrón (Málaga, 1969) es arquitecto por la Universidad de Sevilla. Desde 2011 trabaja también en el campo de la ilustración y los cuadernos de viajes. Ha expuesto sus dibujos en diversos lugares de España, Bélgica, Francia, Italia y Canadá. Es columnista del diario La Opinión de Málaga, donde escribe semanalmente sobre patrimonio y ciudad; y corresponsal en Málaga del colectivo internacional Urban Sketchers. También publica sus dibujos y reflexiones sobre asuntos urbanos en su blog personal: www.luisrpadron.blogspot.com".
 
Decía John Berger que dibujar es descubrir, que «el acto mismo de dibujar es lo que fuerza al artista a mirar lo que tiene delante, a diseccionarlo y volver a unirlo en la imaginación». Esta circunstancia ocasiona que las experiencias vitales que son dibujadas queden registradas en la memoria con mucha mayor intensidad. Nada más apropiado que un cuaderno de dibujo pues para explorar un lugar desconocido, si se dispone del tiempo necesario. Al contrario que la foto fugaz, el proceso del dibujo in situ hace que el sitio vaya desvelando sus claves con parsimonia al observador paciente. Detalles, luces y sombras, texturas… pero también van surgiendo personajes, conversaciones y aromas.

Con este espíritu, “Málaga, cuaderno de viaje” nace como recopilación de dibujos realizados del natural sobre cuadernos, en los que este autor había ido recogiendo múltiples facetas de su ciudad natal. En cierta forma se podría tratar de un uso forzado de la expresión “cuaderno de viaje”, pero no lo es por dos razones: por un lado, la técnica utilizada es la propia de ese género; y por otro, aunque el dibujante retrata escenarios para él cotidianos, no deja de tratarse de un itinerario real por Málaga, como se recoge en el plano que se encuentra en las guardas traseras del libro, mediante el cual explora el lugar en que vive con la ayuda de papel y acuarela.

«El amado suelo de mi patria vuelve a proporcionarme alegría y dolor», son las palabras con las que Friedrich Hölderlin comienza su Hiperión. Emociones que también experimentó el autor durante la elaboración de las imágenes contenidas en las páginas de “Málaga, cuaderno de viaje”. En ellas, la jubilosa vista del Mediterráneo o de venerables piedras bañadas por la luz meridional conviven con escenas de lastimoso abandono, testimonios de un mundo que se extingue y que, en el mejor de los casos, es sustituido por formas banales de la estética del consumo; en el peor, la nada se adueña de los paisajes que un día fueron familiares.

Este libro pretende ser el retrato de una ciudad palpitante y real, pero cuya presencia en la forma en que la conocemos se nos desliza entre los dedos, y por eso muchos de los apuntes están realizados con la urgencia de levantar acta de escenas que hoy se nos antojan permanentes y que, sin embargo, mañana quizá no existan. En sus páginas hay cierta nostalgia, pero sobre todo reivindicación de una ciudad que sea lugar de encuentro entre las personas, en la que tradición y modernidad convivan amigablemente, y en la que los monumentos no pueden entenderse sin el gentío animado en calles y plazas. La catedral y la alcazaba no pueden faltar en una descripción visual de Málaga confeccionada bajo estas premisas, pero tampoco el pescadero pregonando su género bajo las arcadas del mercado central, el burrito Platero de bronce en que todos los niños malagueños han sido fotografiados, los atascos de la Alameda Principal,  las jábegas o los atardeceres en los baños del Carmen. 

Si te interesa, puedes encontrarlo en la Biblioteca Universitaria.

Luis Ruiz Padrón, Arquitecto

miércoles, 4 de marzo de 2015

Literatura e Iconografía. Dalí en el contexto cultural centroeuropeo

Begoña Souviron López, Licenciada en Filología española en la Universidad de Málaga, Doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de Bielefeld (Alemania), en la actualidad es Profesora del Área de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga. Sus líneas de investigación más destacadas son: Didáctica de la Lengua Materna y del Español como Lengua Extranjera; Educación Literaria e Iconográfica y Competencia Comunicativa y Literatura Hispanoamericana.

Después de la publicación de este estudio, podemos afirmar que el tratamiento de la mitología clásica en la obra de Dalí se manifiesta en una iconografía fundada en la cultura estética de las Vanguardias y que su intervención, a la hora de reelaborar e integrar los mitos, supone una revolución absoluta en el mundo de la representación cuyo alcance será del dominio y reconocimiento general cuando pasen algunos años.

Dalí, afiliado al canon de la Melancolía, es capaz de ir más allá  en su intento de significación y representación de la realidad, proporcionando un argumento coherente desde la aplicación de su método paranoico-crítico, que postula la especulación como razón de ser de su obra. La imagen doble, ligada al proceso paranoico, es la representación de un objeto que, sin la menor modificación figurativa o anatómica, a la vez representa otro sujeto diferente.

El primer capítulo está dedicado a la Iconografía, la ciencia que desde la escuela de Aby Warburg propone el estudio de las imágenes, las relaciones que establecen sus elementos y las que ellas mismas observan, a lo largo del tiempo y el espacio, dentro de la representación figurativa.

En el segundo capítulo se estudia la particular visión daliniana de la neurosis familiar y el descontento que sufrió por verse expulsado de la casa del padre cuando trabó relación con Gala, la esposa de Paul Eluard. Dalí se identificó con el hijo de Guillermo Tell, un niño expuesto a las iras del padre.

En el tercer capítulo vemos cómo la protagonista de la novela de Wilhem Jensen, Gradiva, actualización surreal de una Ménade apresurada que aparecía en un relieve pompeyano, y sobre la que Freud desarrolló uno de sus ensayos más sobresalientes, se convierte  en Gala Gradiva, la musa que  ayuda a Dalí a elegir y determinar su opción sexual y su consagración al arte respectivamente.

El siguiente capítulo trata de una actividad predominante llevada a cabo por Dalí durante casi una década. Se trata de la redacción de libretos y diseños escenográficos para la puesta en escena de los proyectos teatrales de los ballets rusos en los que va desarrollando sus concepciones dramatúrgicas próximas a los fundamentos del teatro de la crueldad de Antonin Artaud.

El último capítulo de este ensayo se abordan las manifestaciones iconográficas y literarias dedicadas por Dalí a una serie de personajes, que bien podrían figurar en la galería de los clásicos melancólicos, a quienes él reconoce como grandes paranoicos. Se trata de hombres con vocación de grandes dictadores, capaces, aún con las consecuencias más funestas.

El objetivo, en definitiva, de esta monografía es que contribuya al corpus de los estudios dalinianos, porque en la medida en que se elaboren trabajos que profundicen sobre el proceder y el método de Dalí, será más extenso y cabal el conocimiento y alcance de su obra. 

Un estudio realmente interesante que podrás encontrar en la Biblioteca de la Universidad.

Begoña Souviron López. Profesora del Área de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga.