miércoles, 10 de septiembre de 2014

Sexus. El caliente Henry Miller en La lectura de la semana.

Es esta una novela que hay que leer dos veces. 

La primera lectura, para qué nos vamos a engañar, se centra en lo que se centra: sexo, sexo, sexo. No hay nada más. No hay historia, no hay crimen, no hay trama. Sólo sexo. Y ¡vaya sexo! De matrícula de honor. ¿Por qué hay tanta palabra inútil entre polvo y polvo? Vamos a lo que interesa: cuando se lee Sexus por primera vez se salta de una escena de alto contenido erótico a otra aún más caliente si cabe. Ni en una peli porno. El protagonista de este libro no parece gran cosa, pero tras leerlo, una se pregunta dónde hay un escritor en ciernes que alegre la monotonía de la vida. Deshinibido y explícito. Del todito.

La segunda lectura es para aquellos que se preguntan porqué Henry Miller tiene tanta fama como escritor. Entonces llega la sorpresa de un autor muy sólido que tiene más que contar que unos cuantos polvos salvajes e impúdicos. Mucho más que contar. Miller, en esta novela (¿por qué la llamo así?) claramente autobiográfica es un autor en crisis creativa. Un don nadie con un aburridísimo trabajo en la Bell Company que ve en París El Dorado de los escritores. Con una vida personal nada satisfactoria que gravita entre sexo y alcohol, la narración se centra en el momento en que se plantea cambiarla por otra más atractiva, por divorciarse de una esposa que le aburre y con la que ya no comparte nada y en plantearse seriamente irse a Francia con su joven amante a vivir en la bohemia parisina dedicado en exclusiva a la literatura.

Es Sexus un libro imprescindible en el que se reflexiona en profundidad, entre sexo y más sexo, sobre el proceso de creación literaria y el oficio de escribir, sobre la frustración de aquellos que no pueden vivir según su vocación, sobre la amistad, sobre el amor que termina y el que comienza, sobre seguir los sueños. Es un retrato de los deseos y anhelos de su autor, que se completan en los otros dos títulos de la trilogía La crucifixión rosa (llamados Plexus y Nexus) que narran su desarrollo como escritor y su peripecia vital hasta su partida, por fin, hacia el deseado París.

Un libro maravilloso y profundo. Turbador y sin prejuicios. Imprescindible. 

Y caliente, caliente, también.

¿Te atreves? (¡Shhh! En la Biblioteca lo tenemos).

Remedios Herrera Gutiérrez. Sección de Adquisiciones, Préstamo Interbibliotecario e Información y Referencia.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Leído en otros blogs. Elogio de la madrastra. Eros en la pluma de Vargas Llosa.

Mes de novela erótica, y el blog de nuestro querido Siroco nos ofrece una obra maestra del género en nuestra lengua que puedes leer en nuestra Biblioteca, y también en la Biblioteca Pública más cercana. ¡Atrévete!

Vargas es ahora Premio Nobel, la dimensión ofrecida por éste honor es cósmica y su repercusión mediática hace temblar nuestros criterios. Es difícil templar la espada ante semejante monstruo y su corona.

No obstante a mi Vargas casi siempre me ha gustado, tal vez su faceta de ensayista me ha parecido más importante que la de novelista, aunque cuando leí "La fiesta del chivo" me pareció haber leído una de las historias más fascinantes y terroríficas del mundo escrita por un maestro de la palabra.

El libro que ahora os recomiendo "Elogio de la madrastra" es una rareza en la producción de Vargas, una novela erótica editada en la editorial La sonrisa vertical y dedicada al un erotómano encantador y muy querido por mi, el desaparecido recientemente Luis García Berlanga.

La historia es un reflejo del poder de putrefacción de la inocencia, en este caso en la figura de un niño que tiene una relación con su madrastra, una relación que se desliza aprovechando la sensualidad de ésta y que provoca la separación del matrimonio entre el padre y ésta.Las travesuras de la inocencia son a veces las mayores maldades de un ser humano.

Aprovecha Vargas para con seis pinturas (una de ellas "Diana después del baño" de Boucher 1742 aquí reproducida) sontrastar la historia con pequeños ensayos que son cantos al hedonismo y a lo erótico del ser humano.

Destaco el comienzo del comentario sobre el cuadro de Diana cazadora después del baño:

"Esa, la de la izquierda, soy yo, Diana Lucrecia. Sí, yo, la diosa del roble y de los bosques, de la fertilidad y de los partos, la diosa de la caza. Los griegos me llaman Artemisa. Estoy emparentada con la Luna y Apolo es mi hermano. Entre mis adoradores abundan las mujeres y los plebeyos. Hay templos en mi honor desparramados por todas las selvas del Imperio. A mi derecha, inclinada, mirándome el pie, está Justiniana, mi favorita. Acabamos de bañarnos y vamos a hacer el amor"

miércoles, 30 de julio de 2014

MANSFIELD PARK en la lectura de la semana

En 2013, se celebró por todo lo alto el bicentenario de la publicación de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen. Aunque no esté mereciendo tanta atención, Mansfield Park cumple también 200 años en 2014. La homenajeamos con nuestra reseña semanal, última de este curso académico. Nos reencontramos en septiembre en “La mar de lecturas”. Felices vacaciones.


De las tres hermanas Ward, Frances es, sin duda, la que peor casamiento hizo. Su imprudente unión por amor con un teniente de marina sin medios o relaciones le reportó una creciente familia numerosa, un marido ocioso y borrachín y escasez de casi todo. Su situación mejora cuando su hermana, la baronesa Bertram, a instancias de su otra hermana la Sra. Norris, le propone hacerse cargo del mantenimiento y educación de la mayor de sus hijas: Fanny Price.

Con tan sólo nueve años, Fanny es apartada de su ambiente y acogida por Lord  y Lady Bertram y sus cuatro hijos en la magnífica mansión de Mansfield Park. De naturaleza apocada y tímida, Fanny se educa en un   plano de inferioridad frente a sus primas Maria y Julia exquisitamente instruidas aunque mimadas y vanidosas. Sin embargo, Fanny nunca llega a ofenderse por el trato indiferente de sus primas, consciente de su insignificancia y una posición inferior que la irritante tía Norris nunca se cansa de recordarle. Sólo el primo Edmund, formal y juicioso y destinado a la carrera sacerdotal, parece estar atento a los sentimientos de Fanny y se preocupa de formar su carácter y opiniones a través de la lectura y el estudio. Se convierte así Edmund en el consuelo, único amigo y amor secreto de Fanny Price.

A los 18 años, Fanny se ha transformado en una bella aunque solitaria joven que observa cómo los demás viven y disfrutan de los placeres de la juventud, mientras ella atiende a su indolente tía, Lady Bertram. Sus primas, indiscutibles bellezas locales, comienzan a alternar en sociedad y a considerar el matrimonio como obligación inherente a su condición femenina. Entran en escena en ese momento dos personajes que rompen la monotonía y alteran el orden establecido en Mansfield Park: los hermanos Crawford, cuñados del pastor de la rectoría local. La personalidad de ambos, entre superficial y un tanto amoral, confunde a Fanny que desde su permanente posición de espectadora observa con amargura la fascinación que sobre Edmund ejerce Mary Crawford, a pesar de los escrúpulos de él ante la frivolidad de la joven, reflejo tal vez de una falta de principios morales, y las reticencias de ella a convertirse en la esposa de alguien sin mayor aspiración personal que ser clérigo. También es Fanny la única que se percata de que Henry Crawford coquetea descaradamente con Maria, comprometida con el riquísimo y simplón Mr. Rushworth. Se abren varios frentes amorosos que ponen de manifiesto los celos y rivalidades, la prevalencia de la posición social sobre el verdadero amor y el peligroso juego de la seducción. Cuando Fanny se hace visible para todos, es capaz de demostrar una gran firmeza y sensatez en todas sus actuaciones, aunque ello le valga enfrentarse a su tío para reafirmarse en sus convicciones.

Mansfield Park es una de las novelas menos optimistas y humorísticas de Jane Austen, quien confesaría a su hermana Cassandra en una de sus cartas que deseaba escribir una novela con más sombras que Orgullo y Prejuicio. El resultado es una obra con tantos detractores como fervientes defensores y con una protagonista en exceso retraída y frágil (tildada incluso por la madre de Jane Austen de “insípida”), aunque quizás nos encontremos ante una heroína genuinamente romántica amante de la naturaleza, la poesía y la vida contemplativa. Jane Austen, que escribía sobre la sociedad y ambientes que conocía, quiso cambiar de registro y escribir sobre el ordenamiento pero dotó su novela de mayor complejidad temática e introspección psicológica al tratar cuestiones como la educación y la inculcación de principios morales, la contraposición campo-ciudad y la gran ciudad como generadora de valores superficiales peligrosos para la juventud, las malas influencias y la perseverancia en el amor.

En Jábega tenemos a vuestra disposición diferentes versiones de Mansfield Park así como sus adaptaciones a la televisión.



Juana Doncel Jiménez. Sección de Adquisiciones, P.I. e Inf. y Referencia


miércoles, 23 de julio de 2014

Cien años de soledad. El maestro Gabriel García Márquez es la lectura de la Semana.

Cuando una obra es tan aplaudida y respetada sientes la distancia con lo magnífico y el pudor por mi torpeza, limita mi lenguaje. 

Me resulta difícil decir algo más de lo que se ha dicho, sobre “Cien años de soledad”. Aunque sí me gustaría comentar algunas sensaciones que ha despertado en mí. 

En la familia Buendía he saboreado el retrato de una estirpe. Estirpe fuertemente representada por la influencia que los hombres de la casa ejercían en la sociedad del momento. Aunque con un claro matriarcado, que sustentó y condujo la familia, manteniendo el origen inalterable.

Como en una Torre de Babel, sexualidad, odio, pasión, celos, poder, justicia, superstición, luchas políticas, belleza, incesto, soledad… Sobre todo soledad. Impuesta o elegida. Disfrutada, soñada, penada. 

Personajes primarios que comparten escena con otros avanzados a su época. Estos, marcaron el progreso y desarrollo en Macondo. Un Macondo imaginario y a la vez tan real y presente en tantos rincones del mundo. 

Una novela redonda, como comentó una amiga mía. Un retrato del género humano en un tono personal e inconfundible. Una obra tan rica, que al leerla sientes que no puedes atrapar toda la información contenida en sus páginas. 

Sencillamente magistral, querido Gabo (permítame el atrevimiento).

No falta en la Biblioteca, esta obra magistral.

Mª Carmen Díaz Pérez. Biblioteca de Industriales y Politécnica

miércoles, 16 de julio de 2014

Crónica del rey pasmado. Gonzalo Torrente Ballester visita la Lectura de la semana


Extraños prodigios se suceden en la Villa y Corte. Enormes serpientes que cercan el Alcázar, brujos surcando el cielo, campanas que repican. La flota de Indias no llega a puerto y en Flandes, la guerra está en un momento muy muy delicado. Novenas y procesiones son la solución a los malos augurios, porque quizá esos sucesos sean la respuesta de Dios a los pecados del rey. Ya se sabe que si el rey no cumple las leyes divinas quien sufre el castigo es el pueblo, y el joven rey es muy pecador: tras una noche con la cortesana más hermosa de las Españas, ha concebido la libidinosa idea de ver desnuda a la reina. Un pecado mortal que solo puede traer males al país. El padre Villaescusa pondrá todo su empeño en evitar tan fatídico comportamiento y contará con el apoyo del Conde-Duque de Olivares preocupado, a su vez, por su falta de descendencia. Mientras, la bella Marfisa, el padre Almeida y el conde de Peña Andrada tratarán de que el rey consiga su deseo... 


Que Torrente Ballester está entre los mejores no necesitamos decirlo. Así que ya sabes qué te vas a encontrar en este divertidísimo libro: una novela histórica llena de pasajes humorísticos que retrata con fina ironía las claves de la política nacional de antes... y de ahora. ¿Cómo si no se entiende una Inquisición que nombra comisiones a fin de estudiar si es pecado ver desnuda a la propia esposa, si es pecado que el rey (como rey) vea desnuda a la reina, si las faltas reales las paga el pueblo, si...? ¿Y eso de culpar a Dios, al Demonio, al Destino, a... cuando las cosas no marchan bien? Inquisición, conventos, corrillos de cotillas a las puertas de las iglesias, la corte más pendiente de los vicios privados de los monarcas que de regir con prudencia los destinos del Reino. Consejas de viejas y enredos históricos para tratar de enderezar los destinos de este país de santos y pecadores. 

Sin duda genial esta obra que puedes encontrar en nuestra Biblioteca.

Remedios Herrera Gutiérrez. Sección de Adquisiciones, Préstamo Interbibliotecario e Información y Referencia.

miércoles, 9 de julio de 2014

Ascenso plateado: La lectura futbolera de esta semana es de Paco Alba.

En estos últimos años el Málaga CF ha conocido algunos de los atributos que lucen en el fútbol televisado: jugadores estrella, batallas contra equipazos, eliminatorias trágicas en la Liga de Campeones. Sin embargo, el Málaga es un equipo que por historia y recursos está destinado a otras metas, menos vistosas  y probablemente más plenas. 
Paco Alba relata en Ascenso plateado las temporadas 97-98 y 98-99. En ellas el Málaga logra dos ascensos consecutivos: un salto lunar desde segunda B a primera. Y aún mayor contando  la despedida del CD, la refundación del 94 y la tercera división con sus partidos en Artarfe,  Macael, Garrucha… Es este salto, al decir de nuestro autor, el que más hecho disfrutar al malaguista de toda la vida, ningún otro triunfo ha sido comparable.
Alba presenta una crónica minuciosa de aquellos años a partir de las noticias publicadas en prensa, además de sus propias notas personales, escritas casi a diario, de una precisión obsesiva, propias de un observador consciente de su valor testimonial.  En las primeras páginas el peso parece recaer sobre la prensa: citas largas acompañadas por observaciones del autor. No obstante, no tardan en invertirse las proporciones,  de donde obtenemos un par de mejorías.  Por una parte se evita la amenaza de “colección de recortes”, todo el libro queda sometido a perspectiva y expresión homogéneas, en diálogo ocasional con los datos de la prensa.  Además, y en parte consecuencia de lo anterior, lo que encontramos en Ascenso plateado no es un acta de los hechos, sino una gran narración. 
Aquellas temporadas, sobre todo la primera, se ajustan a una trama creciente en interés y complicaciones hasta alcanzar su cumbre, avanzado el libro, en la liguilla de ascenso a Segunda División. Tras dos años de altibajos, el Málaga alcanza al fin la posibilidad de disputar el premio, incluso con buenos augurios. Terrassa, Talavera y Beasain no parecían obstáculos para asustar. Y lo eran. En una liga de sólo seis partidos con el quinto asomaba la visión del fracaso. Un demoledor tres a cero en Terrassa colocaba la segunda derrota y la necesidad no sólo de ganar, sino de devolver los tres goles y esperar un resultado determinado
en el otro partido. En estas páginas el intercambio de voces entre el diario del autor y los textos de prensa desesperan sin remedio. El final ya es conocido, sí se dio el triunfo (cuatro a uno, con la ventaja necesaria), sí hubo suerte en Beasain, sí se salió del agujero. Un juego de angustia y liberación del que el fútbol nos tiene tan bien provistos.
El tercio final del libro, dedicado a la temporada 98-99, parece menos emotivo. Sin embargo, completa un ciclo decisivo en la historia del fútbol malagueño. No era necesario volver a Primera División el primer año para consolidar el futuro del Club. Si se hizo fue por encima de las expectativas y, seguramente, por la inercia ganadora y las ventajas de un equipo que llevaba en Segunda (y Segunda B) veinte o treinta mil espectadores a La Rosaleda. En todo caso, en el verano de 1999 el Málaga se situó definitivamente en la parte lustrosa del fútbol.
Una lectura, en fin, excelente para estos días. Se está disputando el mundial 2014… y en Brasil nada menos, en estadios donde cabe Brasil entero, con audiencias que sobrepasan lo imaginable y donde se desconoce que Albacete o Leganés rebosan hoy de entusiasmo futbolero.  
¿Te animas con el fútbol? En la Biblioteca está esperándote.

Raúl Alonso Reviejo. Sección de Adquisiciones, Préstamo Interbibliotecario e Información y Referencia.

miércoles, 2 de julio de 2014

Leído en otros blogs. El universo existencial de Sábato, una crítica de “Sobre héroes y tumbas”

Las propuestas de este mes, pensadas especialmente para ser leídas en la calma del descanso, no podían tener un comienzo mejor. Una visita al blog de nuestro amigo Siroco - Encuentros y amistad nos trae un libro inmortal. Uno de los autores imprescindibles de nuestra lengua en una de sus obras fundamentales. Disfruta de esta magnífica reseña y, por supuesto, del libro: puedes encontrarlo en nuestra Biblioteca y también, en la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía. ¡Que no te falte algo de leer!

Leer la novela “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato supone integrarse en un riguroso análisis de la depresión existencial de nuestro tiempo. Publicada en 1961, “Sobre héroes y tumbas” podía perfectamente ser una novela moderna del siglo XXI y es otra de las tantas novelas que Sábato tenía destinadas a la destrucción; se debe a la intervención de su esposa Matilde el que su destino fuese dado a conocer a la humanidad.
El universo de Sábato está siempre dedicado a cantar con gritos desesperantes la angustia y la incomunicación del ser humano, su constante lucha de la dualidad entre la razón y la sinrazón, la constante y persistente lucha de describir a las fuerzas del mal como inevitables y a la lucha contra ellas como una necesidad del ser humano en la búsqueda de la salvación del hombre como ser íntegro.
La novela gira alrededor de un personaje, Martin, un melancólico y abúlico ser fruto de la unión de un pintor fracasado y una mujer de la calle que siempre lo rechazó y lo consideró como un despojo y fruto de un tremendo error. Martin conocerá  a Alejandra, un ser marcado por pertenecer a una familia con historia en la Argentina, una familia con raíces históricas y militares. Alejandra es hija de un padre que la violó desde niña con el consentimiento de su madre, una situación que le lleva a la constante huída ante el acoso sentimental de Martín. La relación de ausencia y fracaso es intensa y dolorosa entre Martín y Alejandra y es la fiel descripción de la propia vida de Sábato, una vida de compromiso y de revolución de gritos de angustia de un ser encerrado en una torre que se quema ante una colectividad narcotizada por el poder.
Incendios e incesto, existencia y finitud, la ceguera y la psicopatología de una sociedad donde las fuerzas del mal dominan desde las sombras sin que la luz de alma humana pueda evitar su esparcimiento por el mundo, son constantes temas de su universo literario.
La novela de Sábato ahonda en uno de sus capítulos llamado “Informe sobre ciegos”, una visión surrealista y fantasmagórica de la sociedad donde una secta de ciegos (metáfora del mal) aprovecha a los videntes para imponerse sobre la colectividad.
Se debe leer a Sábato sin prisa (sin apuro como se diría en su país Argentina) pues Sábato siempre es complejo y oscuro; en sus novelas Sábato aligera la realidad y engrandece el mundo de los sueños, muchos de los cuales son las pesadillas que siempre le acompañaron.
Valiente y decidido Sábato abandonó a la edad de 32 años su brillante futuro en el mundo de la Ciencia y la Física teórica consciente de abandonar un destino que eligió para equilibrar su espíritu romántico y tumultuoso, un mundo de la Ciencia que le dotó de la capacidad del rigor y la autocrítica para adentrarse en el mundo de la locura y la sinrazón. Ernesto Sábato siempre buscó hacer algo grande, encontrar las respuestas a las preguntas más difíciles de las cuestiones que todos nos planteamos: la existencia y la muerte, la soledad y la angustia, la necesidad de la comunicación. Metafísico de la existencia, constructor y aventurero en sus propios túneles, Sábato alcanza en “Sobre héroes y tumbas” una de las cimas más altas de la literatura.
Desde 1938 en París cuando tuvo contacto con los surrealistas supo que su destino era el abandono de la Ciencia. Sábato aprende junto a Breton y a su amigo Oscar Domínguez que los mitos y los símbolos, los sueños y las pasiones, todo lo que conforma el mundo de lo irracional es más poderoso que lo diurno, del concepto científico de la razón.
Sábato consciente de la “cosificación” del hombre trasladable perfectamente, según mi opinión, a éste momento de 2013, entiende que el hombre idolatra la tecnología y se ha convertido en un hombre-engranaje que concede más importancia al costo de la producción que al propio hombre. Comunista ortodoxo en su juventud, abandona su pertenencia al partido para convertirse en un socialista defensor del hombre en comunidad al estilo religioso y valora el rescate del hombre íntegro mediante esa comunidad a su escala de hombre, una comunidad integradora de lo manual y lo mental, una comunidad al estilo del kibutz judío donde el hombre conozca a través de sus otros diversos tanto la teoría de la relatividad como el saber ordeñar una vaca.
Una frase de Sábato es determinante para entenderlo: “yo no sé que es peor un mundo de leprosos o de alienados”. Sábato concede a la enfermedad del alma que es la alienación una muy difícil, casi imposible curación.
Leer “Sobre héroes y tumbas” produce una atractivo desasosiego, un placer de contemplar una estructura casi perfecta, donde se encuentra las angustias de la existencia pero también la descripción de los esfuerzos por encontrar itinerarios alternativos de purificación interior desde los abismos de la plenitud del arte. Sábato concede al Arte un papel preponderante tanto en el conocimiento de la crisis como en la forma de salvación.
Indudablemente el siguiente párrafo de “Sobre héroes y tumbas” contenido en el apocalíptico y fantasmagórico capítulo de “Informe sobre ciegos” nos da la altura de lo retos para un lector:
“Me encorvé lo suficiente para atravesar aquella portezuela y penetré en la pieza. Luego, incorporándome, levanté la linterna para ver donde me encontraba.
Una helada corriente eléctrica sacudió mi cuerpo: el haz de luz iluminó ante mí una cara.
Una ciega me observaba. Era como una aparición infernal, pero proveniente de un infierno helado y negro.
Era evidente que no había acudido ante aquella pequeña puerta secreta alarmada por los pequeños ruidos que mi entrada podía haber producido. No: estaba vestida y era obvio que me había estado ESPERANDO.
Ignoro el tiempo que, antes de desmayarme permanecí petrificado por la mirada pavorosa y gélida de aquella medusa.
Nunca antes había sufrido un desmayo, y más tarde me pregunté si aquél fue provocado por el pavor o por los poderes mágicos de la ciega, ya que, como ahora me parece evidente, aquella hierofántida tenía la facultad de desatar o convocar fuerzas demoníacas.
En rigor, no fue un desmayo total, en que yo perdiera el conocimiento, sino que, al caer al suelo (aunque más apropiado sería decir “al derrumbarme”) comenzó a apoderarse de mí un sopor, un cansancio que dominó rápidamente mis músculos en la misma forma y con las mismas características que en el curso de un ataque violento de gripe.
Recuerdo el latido crecientemente intenso de mis sienes, hasta que en un momento tuve la sensación de que mi cabeza podía estallar como una caldera cargada a miles de atmósferas. Una especie de fiebre iba subiendo mi cuerpo como un líquido hirviente en una vasija, al mismo tiempo que un resplandor fosforescente iba haciendo a la Ciega cada vez más visible en medio de las tinieblas.
Hasta que un estallido pareció romper mis tímpanos y caí o, como ya dije, me derrumbé sin sentido en el suelo de aquella habitación “
Sábato, valiente luchador, vivió y sufrió con el nazismo, el stalinismo y el peronismo y anduvo siempre a la búsqueda de lo más grande: La unidad dentro de la diversidad. El que lo consiguiera o no solo el tiempo lo decidirá, el tiempo y sus lectores como yo que dan vida a su filosofía y modo de concebir al ser humano, en éste humilde caso le doy un punto a su favor, mostrándole mi admiración en la capacidad de construcción de una novelística bien estructurada acompañada de un compromiso con la salvación del alma humana.
Imprescindible novela.