miércoles, 10 de febrero de 2016

Si esto es un hombre: "hasta que un día no tenga sentido decir mañana". Primo Levi

Este libro nace, como el mismo autor dice, con la intención "de proporcionar documentación para un estudio sereno de algunos aspectos del alma humana". ¿Qué alma humana? El primero de los libros de la Trilogía de Auschwitz es un relato revelador de cómo todo en el Campo estaba destinado a un fin concreto: al exterminio. SS y prisioneros son parte de una maquinaria bien engrasada que busca reducir a los segundos a menos que nadie, a menos que cosas. "Anientare" es el verbo que Levi utiliza y ¡qué gráfico es! No es deshumanizar, ni "cosificar": es reducir a la nada a quienes una vez se creyeron seres humanos.

En busca de ese fin se organiza la vida en el Lager, Los números de Auschwitz son el testigo de la eficacia de la maquinaria de exterminio. Están por todo el libro; los números tatuados de los prisioneros (con alusiones al número de los supervivientes) son una constante que deja patente lo que se consigue con el trabajo forzado, con el hambre, con la enfermedad (entrar en la enfermería era tan peligroso como entrar en la cámara de gas)... 

Y con un tema tan terrible del que hablar, llama la atención el tono de la narración. Es un escrito tranquilo que pone de relieve la vida rutinaria en el infierno. No añade horrores nuevos a lo ya sabido pero pone de relieve aquello de lo que no se habla: la falta de solidaridad entre los presos, la voluntad de sobrevivir aun a costa de los más débiles, de las relaciones (y su falta) entre quienes comparten el escaso espacio. Hay que espabilarse para averiguar quiénes son los kapos, los matones, los destinados a la cámara porque no aguantarán el tormento. Aliados en el infierno hay pocos. El que duerme en tu litera es el que te roba los zapatos, el mísero harapo de tela que usas como ropa interior o peor aun, la media ración de pan que guardas para cambiarla por algo. ¿Quién proporciona pan, quién sabe coser, quién remienda los zapatos...? 

En realidad, no hay muchos amigos en Auschwitz. No se conocen los nombres de los demás, ¿acaso tienen nombre propio las cosas? 

Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabello ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal

María Remedios Herrera Gutiérrez. Servicios al usuario
Un libro que engancha y que estremece como pocos. La Trilogía de Auschwitz es un libro imprescindible que puedes leer en nuestra Biblioteca.

miércoles, 3 de febrero de 2016

El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartin Fenollera

Natalia Sanmartin (A Estrada, Pontevedra, 1970) es una periodista especializada en economía y "El despertar de la señorita Prim" es su primera y única novela, que escribió para desconectar de tanta crisis y rescate económico. Se declara una absoluta defensora de "Mujercitas", de Louis Mary Alcott y también es seguidora de Jane Austen y otros clásicos como Dickens, Tolstoi y Julio Verne.

Todo empieza cuando la joven Prudencia Prim contesta a un breve anuncio publicado en el periódico:
"Se busca espíritu femenino en absoluto subyugado por el mundo. Capaz de ejercer de bibliotecaria para un caballero y sus libros. Con facilidad para convivir con perros y niños. Mejor sin experiencia laboral. Abstenerse tituladas superiores y posgraduadas".
Y allí va la señorita Prim en busca de su ansiado sueño, a San Ireneo de Arnois, una pequeña comunidad donde sus ciudadanos se autoabastecen de todo, que parece anclada en el pasado, y es fruto de la tenacidad de un joven y de un sabio y viejo monje. 
Prudencia se siente víctima de un fatal error histórico, de haber nacido en un mundo falto de armonía, equilibrio y belleza, que espera encontrar en este adorable lugar y en sus habitantes. Pero su nuevo jefe, el hombre del sillón, un hombre inteligente y culto, pero extraño y sin ninguna delicadeza, no se lo va a poner fácil, implicándola en contínuas batallas dialécticas.

Es una novela narrada con sencillez e ingenio, llena de optimismo, que refleja la necesidad de la escritora de escribir sobre el valor de las cosas sencillas que se han ido perdiendo en pos de la modernidad, como el tiempo para pensar, hablar con los amigos, ver crecer a los hijos...

Puedes encontrarla en nuestra Biblioteca Universitaria.

María del Mar Barrios Rozúa, Biblioteca de Turismo

miércoles, 27 de enero de 2016

LA EVOCACIÓN COMO POÉTICA :acerca de El violín debajo de la cama, de Inés María Guzmán

Probablemente sea el subgénero poético de la elegía (en sentido clásico) uno de los más difíciles de abordar por un poeta contemporáneo. Después de las tres grandes, y consabidas, elegías de la poesía española (las manriqueñas Coplas a la muerte de su padre, el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías que Lorca dedicó al conocido torero, y la Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández) es muy difícil que alguien se atreva a acercarse a un subgénero tan complicado y resbaladizo. Y es que, a poco que te descuides, se da uno de bruces con el tópico o, lo que es peor, con la impostura. No ha sido este el caso de la poeta (casi malagueña) Inés María Guzmán, que, con toda la humildad (y valentía) del mundo, ha publicado en los últimos años hasta tres libros elegíacos: Hace ya tiempo que no sé de ti (2000), emotivo recuerdo de la figura paterna; Impertinente Eros (2003), una irónica lectura de los “trabajos de amor perdidos”; y, finalmente,  la sentida elegía al amigo poeta El violín debajo de la cama (2012).

Y en los tres casos la poeta resulta victoriosa. Quizás el secreto esté precisamente en esa humilde naturalidad con la que Inés María Guzmán se acerca a unos sentimientos tan universales. Naturalidad en el lenguaje, en la sintaxis (tan fluida), en los sencillos recursos y, sobre todo, en la expresión de las emociones. 

El violín debajo de la cama recrea, desde una delicada ternura, la figura de Javier Espinosa (1953-2000), amigo singular y poeta heterodoxo, de quien el Centro Cultural Generación del 27 publicó en 2004 su obra (casi) completa, Entre el Tigris y el Éufrates. Inés María Guzmán (tal y como si estuviera escribiendo un íntimo diario) va dibujando, poema a poema, el retrato veraz y cotidiano de un personaje que tal vez no era de este mundo. El poema que abre el libro, “Javier”, nos da ya el tono que va a predominar en todo el poemario, la sencillez expresiva:

Temblando como un pájaro
esta tarde ha llegado.
Era mi amigo.
Traía una camisa clara de algodón
sobre el cuerpo tan frágil y tan fuerte.
Entre sus manos, como siempre,
unas blancas cuartillas.

Apenas ha bastado a la poeta una comparación y una antítesis, recursos casi cotidianos, para presentar de manera precisa al poeta y dejar clara esa ambigüedad que tan bien lo caracterizaba. Un emotivo retrato que Inés María Guzmán va a ir desgranando poco a poco. En el poema titulado “Javier Luna” la autora juega con las distintas personalidades que conformaban al amigo, “Príncipe de la poesía” con sus delirios, “El violín debajo de la cama” o “Puerta Oscura” con sus deseos más secretos… Y así, palabra a palabra, verso a verso, el personaje poético va creciendo en intensidad hasta llegar a confundirse con el hombre. 

Tuve la enorme suerte de conocer a Javier Espinosa, y no sé cuál es más real, si la recreación poética que realiza Inés María Guzmán, o aquel con quien tuve tantas conversaciones. Y ese es uno de los grandes aciertos del poemario: su enorme capacidad de evocación. Sin olvidar que a su través recorremos una parte nada desdeñable de la poesía malagueña de la segunda mitad del pasado siglo: la seducción de José Infante (autor del prólogo), la figura de Javier Espinosa y la palabra poética, siempre natural, de Inés María Guzmán:

Se ha vuelto una costumbre el escribirte,
el escribirte a solas, por las tardes,
cuando la luz declina,
cuando ya tu visita es inminente.

Antonio Aguilar. Catedrático de Lengua Castellana y Literatura, Doctor en Filología Hispánica y Profesor Colaborador Honorario de la Universidad de Málaga. Dramaturgo y poeta... Y la persona que nos descubre poetas y poemas que puedes encontrar en la Biblioteca.

miércoles, 20 de enero de 2016

El alquimista y otros relatos de H.P. Lovecraft

Howard Phillips Lovecraft (1890-1937, Providence, EEUU) es a todas luces un hito en la literatura fantástica y de terror moderna.

A pesar de haber desarrollado su vida entre el fin del siglo XIX y principios del XX su obra es fuente de inspiración para todos los postmodernos y la mayoría de las culturas underground desde el siglo XX a la actualidad. Beben en las fuentes de la imaginación nacida de la pluma de Lovecraft pintores como H.R. Giger, directores de cine como Ridley Scott, y por supuesto numerosos escritores como Stephen King o incluso el mismísimo Dan Brown. Los juegos de rol o la música Gótica Rock (¿os acordáis de Lordi en Eurovisión 2012?) nunca hubieran existido tal cual las conocemos hoy en día si no hubiera sido por la prolífica imaginación de este inquietante escritor estadounidense.

H.P. Lovecraft nació y murió en Providence, Rhode Island. Hijo único de una familia acomodada, tuvo una vida solitaria y triste. Su padre murió pronto debido a la sífilis y fue educado por su madre y sus tías. Tenía una imaginación viva que le llevaba a crear historias fantásticas e imaginativas ya desde muy corta edad, frecuentaba parajes solitarios y desolados imaginando situaciones y personajes que años después seguramente llegarían a formar parte de su mundo literario. Era un niño prodigio, aprendió a leer y a escribir con apenas tres años, sus primeras poesías llegaron a los siete. A pesar de ser un brillante estudiante nunca llegó a graduarse debido a su incapacidad para superar con éxito algunas asignaturas, esta carencia le frustró durante el resto de su vida. 

Con una familia empobrecida a la que cada vez sobrevivían menos miembros se mudó a Nueva York donde malvivió algunos años como pluma de alquiler escribiendo relatos cortos, a menudo de corte romántico y sensiblero, que es lo que en aquella época le demandaban los periódicos para los que escribía. Se casó con Sonia H. Green, pero su matrimonio duró apenas cuatro años.

Tras el fracaso amoroso y aborreciendo la vida en la gran ciudad, Lovecraft no tardó en volver a Providence en donde su existencia se fue apagando poco a poco debido a su salud enfermiza y a la depresión. Murió de cáncer el 15 de marzo de 1937. 

Su obra es conocida mundialmente gracias a su gran creación, Cthulhu (“Los mitos de Cthulhu” 1925-1935) que dio pie a una auténtica escuela literaria con fieles seguidores y acérrimos detractores. Cual Van Gogh de la literatura, sus relatos de ficción tuvieron poca trascendencia y popularidad en vida, siendo sólo después de su muerte cuando sus amigos y admiradores hicieron que fuera descubierto para el gran público y que lo admiraran numerosos artistas de todos los campos que desde entonces han buscando en él su fuente de inspiración.

Hoy nos enorgullecemos en presentar “El alquimista y otros relatos” una recopilación de historias pertenecientes a la etapa temprana de este prolífico autor. En ella podemos encontrar:

  • El alquimista (1908): la maldición que pesa sobre la mansión de una antigua familia noble francesa.
  • Dagón (1919): un náufrago se encuentra en medio del mar con el dios-pez Dagón. 
  • Más allá del muro del sueño (1919): ingresado en una clínica psiquiátrica Joe Slater ve cómo su vida se convierte en una pesadilla ¿o es que nunca salió de ella?
  • Polaris (1920): Contemplando la estrella polar el protagonista es arrebatado en su cuerpo astral a la ciudad fronteriza de Olathoë donde ve cómo sus gentes afrontan el ataque de unos horribles demonios amarillos.
  • El caos reptante (1921): tras una sobredosis de opio, el narrador sufre una experiencia que le lleva a visitar lugares inimaginables y a encontrarse con criaturas fascinantes.
  • Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia (1921): tras el suicidio de Sir Arthur Jermyn conocemos detalles de su fascinante vida y de su familia, llena de personajes curiosos y a veces siniestros.
  • La tumba (1922): Jervas Dudley consigue una misteriosa llave y busca las raíces de su familia en una vieja cripta.
  • Celephaïs (1922): siendo el último de su estirpe y viviendo en una anodina buhardilla de Londres, el protagonista intenta salir de su monótona existencia refugiándose en el mundo onírico de Kuranes.


Pablo Martínez Galán. Biblioteca de Turismo.
Terror del bueno, que puedes encontrar en la Biblioteca

miércoles, 13 de enero de 2016

Invierno ártico: Arnaldur Indridason. Leído en otros blogs

Comenzamos el año con novela negra. Leyendo el blog de nuestro compañero y amigo Paco Alba (Un libro junto al mando de la tele) descubrimos una reseña sobre un autor que ha sorprendido gratamente a todos los que han abierto las páginas de sus libros. Novelas intrigantes que atrapan al lector y que puedes encontrar en nuestra Biblioteca, y también en la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía

Uno de los más gratos descubrimientos que he realizado últimamente ha sido sin duda el de Arnaldur Indridason. Me topé con este escritor islandés de novela negra a través de un tweet de @VilaSilva, que le realizó personalmente una entrevista, que no leí en su día por temor a los destripes (spoilers como los llamáis vosotros) y que sí he podido acometer ahora, una vez devoradas las cinco novelas de Indridason que hasta la fecha hay traducidas al español.

He tenido la suerte de poder leerlas todas cronológicamente y gracias a las bibliotecas más cercanas a mi casa. Empecé por 'Las marismas', allá por el mes de octubre: me pareció una auténtica novela negra, en el más puro sentido de la expresión que los españoles hemos ideado para denominar a este género. Los hechos salen a la luz de forma descarnada, sin reparar en un maquillaje que pudiera abrir quizá un poco más su espectro de lectores. Indridason (o su traductor, quién sabe) cuenta lo que hay, sin medias tintas. Quien lo lea debe saber que no va a encontrar contemplaciones al respecto. Y en esta primera novela me dejó un sabor un tanto sórdido, pero me gustaba. Era preciso seguir profundizando en él. 

Voy a seguir desvelando trama, aviso.

Así, un par de meses después, me hice con 'La mujer de verde'. A través de su inspector Erlendur Sveinsson y de sus ayudantes, Elínborg y Sigurdur Oli, Indridason se sirve de esta novela para darnos a conocer un poco de historia sobre su pequeño país. Uno de los sucesos que más me llama la atención es sin duda el del gasómetro de Reikiavik, lugar en el que numerosas personas se reunieron para practicar sexo de manera desenfrenada coincidiendo con el paso del cometa Halley, bajo la creencia de que podía llegar el fin del mundo.

Las dosis de violencia son aún más explícitas en 'La mujer de verde', al tratar también el tema de los malos tratos. Y ya se define claramente la estrategia narrativa de Indridason, retrotrayéndonos en el tiempo constantemente de tal forma que la investigación en curso queda muchas veces en un segundo plano, devorada por la historia previa de los hechos.

En pasar de la segunda a la tercera lectura de este islandés tardé menos tiempo que el que empleé en ir de la primera a la segunda. 'La voz' me esperaba en la estantería y no dudé en acometerla con la esperanza de volver a la novela policiaca que me gusta de verdad, toda vez que hacía unos días me había aburrido mucho con 'Cosecha roja' de Dashiell Hammett, del que muchos hablan como el padre de este género, pero cuya obra me pareció algo más cercano al western que a otra cosa. Y lo conseguí. 'La voz' me pareció una narración absolutamente sublime. Absorbente de principio a fin, intrigante en grandes dosis y sin tanta necesidad de explicar hechos lejanos en el tiempo como la que había tenido lugar en las dos anteriores. Llega la Navidad, y un Papá Noel es asesinado sin miramientos en un hotel. Erlendur acabará instalándose en él para investigar el crimen y alternará esta labor con una constante introspección que le llevará a replantearse su solitaria situación y las desavenencias continuas que sufre en la relación con sus dos hijos, Eva Lind y Sindri Snaer. Erlendur, además, conocerá de nuevo a una persona que le hará tener sensaciones parecidas al amor: la enfermera Valgerdur, una mujer casada que colabora en la toma de muestras que intentan ayudar a esclarecer la muerte.

'El hombre del lago' es la cuarta entrega. Me costó un poco más hacerme con ella, ya que tardaban en devolverla en la biblioteca. Me pareció el libro menos interesante de la saga. El hallazgo de unos huesos en un lago cercano a Reikiavik, que aparecen gracias a una oportuna bajada de las aguas, sirve de excusa a Indridason para transportarse en el tiempo a la época de las juventudes hitlerianas, que también reclutaron efectivos en Islandia, y para dar su particular visión sobre ello. Paralelamente, la investigación de las posibles personas a las que podría pertenecer ese esqueleto llevarán a Erlendur a explayarse más de lo debido con algunas cuestiones, causando la desesperación de sus ayudantes.

Y llegamos por fin a 'Invierno ártico', la que acabo de terminar, y que esperaba con ansia poder leer. Y no sé si es porque el listón lo puse demasiado alto, o porque la lectura de los primeros capítulos me pareció realmente interesante, pero en conjunto, el sabor de boca que me ha dejado no ha terminado de superar a 'La voz', pese a ser una historia mucho más actual (y eso que el original en islandés data ya de 2005).

El comienzo nos arroja en mitad de un bloque de apartamentos en el oscuro enero islandés, con un niño asesinado y tirado en el piso, casi congelado. Sus rasgos asiáticos hacen centrar a los policías su investigación en todo momento hacia un posible origen xenófobo del suceso, por lo que esta cuestión es presentada a debate constantemente. Y al mismo tiempo, Erlendur investiga la desaparición de una mujer tras el adulterio de su marido, lo que llegará a obstaculizar su trabajo hasta un límite desconocido...

Un aspecto muy positivo que tienen los relatos de Indridason es que no es necesario leerlos cronológicamente. Yo sí lo he hecho así, por manía más que otra cosa, pero las cuestiones que tienen relevancia en futuras novelas son siempre rememoradas con una buena dosis de detalles por parte del autor. Así que recomendaría empezar por 'La voz' y luego seguir por 'Invierno ártico', para pasar después a 'Las marismas'. Las otras dos son más prescindibles y pueden llegar a aburrir un poco a los que no sean fervorosos del género.

Me quedo esperando con ganas una nueva traducción: son ya diez las novelas originales que Indridason tiene publicadas con Erlendur como protagonista.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Navidad, ¡oh, blanca Navidad! (también en libros)

Se acerca la Navidad a pasos agigantados. En realidad está ya aquí, a la vuelta de la esquina. Y andamos ocupados, de un sitio a otro, preparando cenas y encuentros con amigos y buscando los regalos perfectos. Una época del año frenética, plena de actividad, que viene definida por un puñado de mensajes sobre generosidad, fraternidad, amor al prójimo, felicidad y buenos deseos que más nos parecen fruto del buen hacer de publicistas que deseos sinceros de una mejor vida.

Apenas queda tiempo para la lectura pese a que es una época del año que despierta la inspiración de artistas y escritores y que pocas historias invernales escapan de los tópicos navideños. Aun así, repasar los libros que en nuestra infancia y en la primera juventud poblaron nuestra imaginación es un buen ejercicio. El tiempo cambia los puntos de vista y a la luz de los años se descubren aspectos que la inocencia no nos dejó ver en su momento. Y se disfrutan otra vez esos viejos cuentos con la historia renovada.

Volvemos a leer Canción de Navidad y la transparencia de los espíritus navideños no esconde más la crítica feroz a la sociedad victoriana y a su brutal diferencia entre ricos y pobres, una crítica social que podemos encontrar también bajo la ternura de los Cuentos de Andersen (imprescindibles releerlos de adulto: ¡cómo cambian esos cuentos!), en su pequeña vendedora de cerillas o en la gélida Reina de las Nieves. ¿Y qué decir de Mujercitas? La romántica historia que tanto y a tantas ha gustado resulta ser una historia más seria que la que hemos conocido gracias a tantas adaptaciones edulcoradas... a pesar de su tono didáctico.

Pero la Navidad es también la época idónea para despertar lo peor de las personas. ¿Iban a pasar por alto fechas tan destacadas las reinas del crimen? Navidades trágicas, de Agatha Christie es el ejemplo clásico, pero sus herederas no le han ido a la zaga. Mary Higgins Clark, Ruth Rendell, P.D. James... todas han asesinado bajo el abeto decorado. Como no, si hasta el mismo Sherlock Holmes tuvo que trabajar por Navidad ¡Cuánto nos gustan esos misterios!

El cine no se queda atrás. Adaptando títulos clásicos o aportando nuevos relatos, el espíritu navideño llena la pantalla de sonrisas, lágrimas y gritos. Quién no ha llorado con ¡Qué bello es vivir! o con Johnny Depp en Eduardo Manostijeras, o se ha enamorado con The Holiday (Vacaciones), Mientras dormías o Love Actually. Y para los más pequeños, imposible pasar por alto la diversión con Toy story (la revisión que Pixar hizo a El juguete de la Navidad, de Jim Henson) o con Solo en casa. Los Gremlins o Pesadilla antes de Navidad son más ejemplos títulos a tener en cuenta: las primeras subidas de adrenalina por el terror, viene en Navidad.

Pero en el fondo, cuando meditamos en todas estas historias leídas y vistas, nos damos cuenta de que tienen una mensaje común: la ilusión de la Navidad y la importancia de no perder aquello que, cuando niños, nos hacía esperar con impaciencia la noche más mágica del año: la de Reyes.

Feliz Navidad

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Un árbol crece en Brooklyn. Betty Smith

Empecé a leer “Un árbol crece en Brooklyn” con gran expectación. Su éxito y reconocimiento le precedían, por lo que me aseguraba unos días enfrascada en una lectura que de seguro no me decepcionaría.

Desde el comienzo, su autora me sumerge rápidamente en la historia.

Sin que los acontecimientos resulten atropellados o abrumadores, hay una sucesión natural y espontánea, aunque a la vez interesante e inesperada que capta mi atención y despierta mí interés. Es quizás debido a su manera intimista de compartir un relato que destila esperanza y contiene la autenticidad, el alma de lo que se ha vivido. 

El caso es que la historia de los Nolan me atrapó nada más empezar. 

Situada en las primeras décadas del siglo XX centra su acción en la vida de una familia de inmigrantes y lo que para ellos suponía el sueño americano. “En mi país, el hombre pertenece al pasado, pero aquí, en América, puede mirar al futuro. Hay esperanza”.

El primer guiño de la autora lo encuentro en el paralelismo creado entre la vida de Francie y el árbol que crece en el patio de su casa. Algunos lo llamaban el árbol del cielo. Tanto el uno como la otra subsisten en un territorio hostil donde su ansia de vida y progreso les capacita para, con unos recursos casi inexistentes, salir adelante más allá de lo esperado o previsible. 

Betty Smith nos ilustra también sobre la moralidad de la época: la intolerancia, la perversión del kiosquero, el matriarcado de las familias, el alcoholismo de John, la rebeldía, la pasión y la libertad de Sissy. 

Tampoco se olvida de los acontecimientos y los avances tecnológicos que sacudieron a los habitantes de Brooklyn por aquellos años: el voto femenino, La ley seca, la construcción de automóviles baratos, aeroplanos, cinematógrafo, telégrafo sin hilos, la electricidad, la anestesia, el baile. Y lo más importante, que muchas de estas cosas estarían al alcance del obrero.

Uno de mis puntos preferidos, es el inciso que hace sobre la educación. No solo porque su autora pone de manifiesto la importancia que esta supone en el progreso de cualquier pueblo. Sino porque valientemente, muestra como la que se da en ese momento, es tremendamente plana, restrictiva, manipuladora, unidireccional. A veces reflexiono con preocupación sobre ello. “El aprendizaje tan tempranamente dirigido y tan exento de espontaneidad termina siendo muy limitado. A la vez, pienso que nos arrebata algo que es tan valioso como el conocimiento, las ganas de poseerlo”

En mi opinión, una novela con una belleza y profundidad equiparables, situada en un momento y lugar que han sido retratados detalladamente y con una perspectiva personal.

Tan solo quizás el final, comentaron algunas compañeras de lectura, supo a poco en comparación con la intensidad de la obra. Aunque si he de ser sincera, para mi gusto quedó perfecto.

“Tal vez –pensó Francie- no me quiera tanto como a Neeley. Pero me necesita más que a él y quién sabe si ser necesitado no es casi tan bueno como ser querido. Quizá sea mejor”

Una preciosa historia que puedes encontrar en nuestra Biblioteca.

Mª Carmen Díaz Pérez. Biblioteca de Industriales y Politécnica.