miércoles, 28 de enero de 2015

Una palabra tuya, de Elvira Lindo

Elvira Lindo (Cádiz, 1962), conocida por su personaje de Manolito Gafotas, recibió en 2005 el Premio Biblioteca Breve por la novela "Una palabra tuya", llevada al cine en 2008 por la ex-ministra Ángeles González-Sinde.

A Rosario, la protagonista, no le gusta ni su cara ni su nombre. Lo desprecia todo y a todos, pero es incapaz de cambiar, porque cree que nació marcada y no hay solución. Está llena de pensamientos canallas y ruines, y considera que la vida ha sido injusta con ella. Para colmo, le ha tocado a ella sola cuidar de su madre senil, ya que su única hermana vive en Barcelona con su familia y no quiere saber nada. Pero pese a su crudeza juzgándolo todo y a todos, es vulnerable.
Milagros, su amiga desde la infancia, es todo lo contrario: pura inocencia, con una verborrea imparable, siempre de buen humor y dispuesta a ayudar a su amiga Rosario, feliz de ser necesitada.
Después de varias fases en su amistad, ahora trabajan juntas como barrenderas, y será durante una jornada de trabajo cuando sus vidas cambiarán por completo. "Qué poco sabemos de los demás", pensará nuestra protagonista después de todo.
El tercero en discordia es Morsa, un compañero de trabajo, algo bruto y simple, pero que anda enamorado de Rosario, muy a su pesar.

La novela está narrada en primera persona por Rosario, que no se calla nada, y con un lenguaje grosero nos va describiendo a la gente, su entorno, su vida sexual, su realidad más cruda. No hay espacio para el romanticismo ni para las ilusiones gratuitas. Es un relato de la lucha que libra Rosario consigo misma, incapaz de aceptarse a sí misma y a todos los que la rodean. ¡Si su máxima aspiración en la vida es ser normal! Una obra cruda y tierna a partes iguales.

Si te interesa su lectura, contamos con un ejemplar en la Biblioteca Universitaria.

María del Mar Barrios, Biblioteca de Turismo.
Rosario no encubre nada: la gente, el entorno, la vida sexual o amorosa, todo lo pone ante nuestros ojos en su realidad más cruda. No hay espacio para los refinamientos ni para las ilusiones gratuitas. - See more at: http://www.elviralindo.com/blog/sobre-elvira-lindo/sobre-una-palabra-tuya/#sthash.TehMJsrP.dpuf

miércoles, 21 de enero de 2015

La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero habla de Marie Curie


Tan natural como la vida es la muerte. Nacimos para morir, y sin muerte no se entiende la vida. ¡Pero qué difícil es asumir la muerte de aquellos que queremos!

Cuando ya no está la persona amada, cuando de pronto ya no está pero no se ha ido, porque ha olvidado llevarse ropa y fotos, su cepillo de dientes que sigue en el mismo sitio, y su silueta queda marcada en su sillón. El libro en la mesilla de noche, las llaves en el mueble del recibidor, el abrigo sobre una silla y mirar el reloj a la hora a la que habitualmente volvía a casa. Cosas y costumbres. Recuerdos que abruman de pronto y que hacen que la idea de reconstruir la propia vida sea una empresa que no se puede tener en cuenta porque no se sabe por dónde empezar. ¿Qué pastilla se puede tomar para acallar ese dolor?


A la autora de este libro le pasó eso. Perdió a su compañero y tuvo que empezar de nuevo, desde ese cero solitario que, al que lo sufre, le parece absolutísimo. ¿A qué hay que agarrarse para volver al mundo? A las lágrimas, a la negación, a la rabia con el ausente, pasar por las famosas fases del luto... O a identificarse con otros que están en nuestra misma situación. Como por ejemplo, con Marie Curie.

Escribir es una excelente manera de conjurar fantasmas. Así lo entendió Marie Curie y así hizo Rosa Montero. La primera, escribiendo un diario sobre el ausente, para el ausente y sobre todo para ella. Para no olvidar detalles minúsculos y para a la vez aprender a superar el dolor. Y Rosa Montero analizando ese diario y, de paso, la figura de la famosa científica.

Las mismas experiencias en dos tempos nos ayudan a conocer el corazón que late bajo la bata del laboratorio y las pequeñas rutinas que se añoran del ser amado. Aprendemos que tras la leyenda de la ciencia hay una persona de carne y hueso, una mujer que soñó en su juventud con ser escritora, que se enamoró perdidamente y que sufre y se desespera cuando él ya no está. 

Y que la desesperación de Curie no es cosa de siglos pasados. Se sigue reproduciendo hoy en día. Se vive cada vez que alguien pierde algún ser amado y que es algo que no cambia por más tiempo que pase y que podemos observar al leer la parte actual, las vivencias de una vida en pareja que ya no existe narradas por una mujer de hoy. 

Un libro personal e intimista que pone de relieve lo difícil que es asimilar la muerte de aquellos a quienes amamos y que te emocionará. Es por eso que te lo traemos esta semana al blog y que lo tenemos en la Biblioteca. Para ti.

María Remedios Herrera Gutiérrez. Sección de Adquisiciones, Préstamo Interbibliotecario e Información y Referencia.

miércoles, 14 de enero de 2015

Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarria



Dentro del mes temático dedicado a escritoras españolas Ellas tienen talento, hoy le toca a Lucía Etxebarria (Valencia, 1966), escritora de narrativa, poesía, ensayos y guiones, que ganó el Premio Nadal 1998 con su segunda novela, Beatriz y los cuerpos celestes: una novela rosa, en parte autobiográfica y de carácter feminista.

Beatriz, la protagonista, tiene 22 años y lleva cuatro estudiando en Edimburgo, a donde se marchó por sugerencia de su padre para estudiar inglés un año, sugerencia que aceptó encantada ya que no tenía muy claro lo que quería hacer con su vida y así perdería por fin de vista a su padres y el recuerdo de una infancia claustrofóbica. Pero Bea se sigue sintiendo fuera de órbita.
“¿Para qué intentar huir y dejar atrás la ciudad donde caíste? ¿Por la vana esperanza de que en otro lugar, en un clima más benigno, ya no te dolerán las cicatrices y beberás un agua más limpia? A tu alrededor se alzarán las mismas ruinas de tu vida, porque allá donde vayas llevarás a la ciudad contigo. No hay tierra nueva ni mar nuevo, la vida que has malogrado malograda queda en cualquier parte del  mundo".

A punto de regresar a Madrid, ciudad que añora pero a la que no quiere volver, recuerda cómo era su vida allí antes de marcharse, cuando era una adolescente de 18 años que adoraba a su única amiga, Mónica. Junto con el amigo de turno de ésta, Coco, se pasaban los días y las noches de aquí para allá, bebiendo, tomando drogas, bailando, trapicheando… Era una adolescente insatisfecha, desencantada, en permanente huida y que se dejaba arrastrar por Mónica, muy segura de sí misma, alocada y desinhibida. Pero ese ajetreo terminará en un colapso que le planteará la necesidad de un cambio en su vida.
También en Edimburgo va a dejar atrás a Cat y a Ralph, sus amantes, ya que allí descubre que el amor no tiene género, que lo que importa es la esencia, lo que hace a una persona diferente de todas las demás. 
“Por soledad los busqué, en soledad los recuerdo”.

La novela pasa del presente al pasado continuamente, explicando la evolución y las distintas etapas de la vida de Beatriz, que es la que narra la historia. Aunque la autora podría haber abreviado en algunas salidas nocturnas que se hacen repetitivas y pese a ese aire neurótico y snob que la caracterizan, el libro está bien escrito y lleno de reflexiones sobre la amistad, el amor, el sexo, la familia… que dan mucho que pensar. Recomendable absolutamente.

Si te animas a leerla, contamos con diversos ejemplares en las diferentes bibliotecas de la Universidad de Málaga. 


María del Mar Barrios, Biblioteca de Turismo.

miércoles, 7 de enero de 2015

Leído en otros blogs. Mensajeros de la oscuridad. Alicia Giménez Bartlett

No nos cansamos del blog de nuestro compañero Paco Alba, Un libro junto al mando de la tele, en el que disfrutamos de sus excelentes recomendaciones. Como la que esta semana te traemos: libros de la serie Petra Delicado que abre el mes temático sobre escritoras españolas Ellas tienen talento. Una excelente reseña para un libro que puedes retirar de nuestra Biblioteca, y también de la biblioteca de la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía más cercana a tu casa. 

A veces una simple revista colocada en una sala de espera es el origen de una gran lectura. Y no por la revista en sí, sino por cualquier artículo perdido en el interior de la misma.

Estoy hablando de hace varios meses. No recuerdo ni cuál era el título, pero sí que era una publicación periódica especializada en algo. En una de sus páginas se hablaba de determinados premios literarios que se habían concedido, y entre los de años anteriores, figuraba una novela de Alicia Giménez Bartlett (foto de la derecha) perteneciente a la saga de Petra Delicado, que tampoco recuerdo cuál era. El caso es que me picó la curiosidad y decidí tirar del hilo, me fui al primer título, 'Ritos de muerte' y lo saqué de la biblioteca. Disponiendo como dispongo de tiempo, y siendo como es el género policiaco el que más me gusta con diferencia, creo que siempre que se pueda hay que empezar por el principio, para situar a un autor y a unos personajes dentro de un contexto total y poder disfrutar de sus series con absoluta plenitud. Así se hace televisivamente (aunque es mucho más fácil, obviamente, y más con todos los medios que tenemos a nuestro alcance hoy en día): no se suele empezar a ver una serie por un capítulo de la mitad, sino por el primero , por lo que con los libros intento hacer lo mismo. 

Y así asistí en 'Ritos de muerte' al nacimiento de la inspectora Petra Delicado y de su ayudante, el subinspector Fermín Garzón, que le sirve de magnífico contrapunto. De forma casual, ante la falta de personal en la comisaría, su superior Coronas les encarga la investigación de un asesinato a estos dos policías, novatos por completo en estas lides.

Al poco de comenzar a leer me alegré de mi decisión. El libro me resultó interesantísimo. Lejos de los medios y del espectáculo que proporcionan otras novelas de asesinatos, la relación de curiosa amistad surgida entre los protagonistas y las disquisiciones de Petra me engancharon irremediablemente. El retrato que la autora consigue de ambos, además, está dotado del grado justo de profundidad: una mujer que viene de vuelta, con dos divorcios a sus espaldas, por un lado; y un rudimentario viudo de gran corazón, por otro. 

Así, al poco conseguí hacerme, en mis albores de la lectura electrónica, con 'Día de perros', segunda entrega, que consolida plenamente a esta pareja de agentes tan peculiares, y que recomendé en su día y sigo haciendo a todos aquellos que cuentan con la compañía de un can en sus vidas, ya que la documentación de la autora en este sentido es notable y engrandece muchísimo a este animal doméstico.

El tercer título, 'Mensajeros de la oscuridad', lo vi a un precio muy razonable en una librería de segunda mano y no dudé en hacerme con él, siendo el objeto principal de este texto, ya que acabo de terminarlo esta misma mañana.


Petra Delicado aparece por orden de arriba en un programa de televisión, ilustrando el día a día de un policía. Ello le sirve a alguien para tomarla por destinataria de un envío muy curioso: un pene convenientemente seccionado a su dueño y perfectamente conservado en formol, al que sucederá, otro, y otro... Las pesquisas llevarán a Petra y a Fermín, muy perdidos al principio, a adentrarse en el mundo de las sectas, para cuyo recreo, esta mujer de Almansa llamada Alicia Giménez Bartlett demuestra una vez más haberse documentado de manera ejemplar, como desvela en el apartado final de agradecimientos.

En conjunto, la novela cumple un lugar perfecto y muy homogéneo en la serie. Así como en otras sagas, habiéndome dejado todas un buen sabor de boca, podía ser capaz de decantarme por una obra antes que por otra en mis preferencias, las tres que llevo hasta ahora de Petra Delicado están en un nivel muy muy similar en ese aspecto. La primera me gustó, la segunda me gustó igual, y la tercera me ha gustado igual, ni más ni menos. No sé lo que sucederá a partir de ahora, pero confío en descubrirlo más pronto que tarde.

La sensación de equilibrio es constante de principio a fin. No da para verse uno desbordado por una impresionante fascinación, pero sí para mantenerse leyendo con sana curiosidad en todo momento, en pos de ese avance en la búsqueda que a veces parece demorarse, de esa nota cómica de Garzón, de esa reflexión o frase brillante de la inspectora ("Enfados, desencuentros, piques, reconciliaciones, batallas soterradas... Esta historia de las relaciones humanas no tiene remedio")... Y así se pasan 266 páginas en tres viajes de ida y vuelta de tren de cercanías, con ese pequeño giro en el momento justo del relato también.

Acaba de sucederme algo bastante ingrato mientras buscaba en Google un dato para aportarlo a esta reseña: el primer resultado que me ha arrojado, sin ni tan siquiera pinchar en el enlace, contenía lo que a todas luces parece un destripe (eso que ahora los entendidos llaman 'spoiler') absolutamente descomunal. Y tras el cabreo inicial, ahora no hace sino aumentar las ganas de seguir profundizando en una saga que se prolonga hasta nuestros días: este mismo año 2013 ha tenido lugar la publicación de 'Nadie quiere saber', la que hasta hoy es la novena entrega de una serie traducida ya a otros idiomas y que en su día incluso hicieron serie de televisión con Ana Belén y Santiago Segura en los papeles protagonistas, algo a lo que prefiero mostrarme totalmente ajeno.

No me queda pues más remedio que sacar 'Muertos de papel' (2000) de la biblioteca, que ya la tengo localizada, y ver en qué punto exacto llega eso de lo que lastimosamente me he enterado antes de tiempo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

...Y repite otra vez : Tres veces al amanecer. El fantástico spin-off del "Mr Gwyn"

Como su nombre sugiere es durante la noche, antes del amanecer, cuando se desarrollan las tres historias que componen este libro.

El ambiente se recrea coincidentemente en un hotel. Narra tres situaciones reales, posibles o imaginables entre un hombre y una mujer. Quizás todas ellas puedan parecernos de una misma vida donde la sucesión lógica y prevista, se encuentra intencionadamente alterada. También podríamos pensar en tres historias independientes aunque encontramos ciertos guiños que tienden delicados hilos entre unas con otras.

Las historias, algo rocambolescas aunque de una belleza inusual, recrean como un hombre ve su vida marcada desde la infancia. Una infancia difícil donde la tragedia le priva de sus padres prematuramente. Las compañías elegidas durante su camino, las decisiones tomadas, las situaciones planteadas por el azar, marcan y diseñan de alguna manera su destino. Encontramos también a un anciano ex convicto empeñado en ayudar a una joven embarazada y dispuesto a perder lo poco que le queda con tal de salvarla de lo que él considera un destino injusto. Un niño confundido es el protagonista de nuestra última historia. Una intranquila conciencia y una sensación de vacío, de pérdida, le hace pensar, a pesar de su corta vida, que esta se hizo humo, cenizas, al igual que su casa.

No me olvido de las mujeres partícipes en nuestras historias, una atractiva desconocida, desinhibida, locuaz, atrevida. Una chica que estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Una mujer madura, que en el ocaso de su vida, con el regusto aún de un amor imperecedero, quiere sentir de nuevo el sabor de la bondad, de la justicia.

El autor no parece querer quedarse en el diálogo ágil y dinámico de los personajes, donde la conversación resulta tan viva que invitaría a participar. Tampoco se sirve de bellas florituras para completar escenas henchidas ya, de reflexiones y pensamientos. Ni siquiera los habilidosos giros en su narración, me distrae de lo que intuyo su propósito con esta obra. Baricco caminando entre lo real y lo imaginario, con la confianza de ganar un mejor conocimiento del alma humana, nos invita a un diálogo sobre la cuestión del cambio o de la imposibilidad de cambio en la persona, así como de la soledad del individuo. Utiliza su habilidad para que sirviéndose de los personajes veamos reflejadas nuestras identidades dejando a nuestro libre albedrío el encaje de la obra.

Al comenzar a leerlo pensé: cien páginas apenas. Después de leerlo puedo decir: en apenas cien páginas.

Me gustaría terminar con una de las frases más bellas de este libro: 
“Tardó un poco en decir algo. Pensaba en la misteriosa permanencia del amor, en la corriente nunca quieta de la vida.”

Busca estas preciosas historias en nuestra Biblioteca.

Mª Carmen Díaz Pérez. Biblioteca de Industriales y Politécnica

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mr. Gwyn. Alessandro Baricco vuelve a nuestro blog.


Reconozco que ésta no quería leerla. No se por qué. Pasaba por su lado, en las librerías y no me llamaba. Raro, porque soy fan de Baricco y devoro todo lo que publica. Pero este libro me esquivaba y se me hacía poco apetecible. Quizá jugaba conmigo a hacerse el interesante, a hacerse querer poco a poco. Se ha permitido esconderse, sabedor de que una vez que lo abriera no iba a poder cerrarlo hasta el último punto final.

El libro tenía razón. Mr. Gwyn ha sabido atraparme en su crisis existencial. El talentoso escritor que ya no quiere publicar nada más y que busca una actividad diferente a la que dedicarse, que le llene por completo y que implique además lo único que sabe hacer bien: escribir. Mr. Gwyn decide no volver a A) publicar y B) escribir y se encuentra en la tesitura de que algo debe hacer para ganarse la vida. Se debate entre diversos oficios hasta que decide ser copista. ¿Copista? ¿Qué va a copiar? Una visita accidental a una galería de arte le da la pista: va a copiar personas y hacerles retratos. Retratos escritos. No retratos al uso, nada de describir bocas besadoras, cabellos de oro o narices respingonas. La forma de la cabeza no es relevante, porque el propósito de nuestro ex-escritor es diferente pero desvelarlo aquí le quita toda la poesía al relato.

Y retratando se desarrolla esta bella historia entre personajes extremos y extraños pero extremadamente tiernos. Seguimos los avatares del protagonista, un tanto asocial, adicto a las lavanderías y preciso en sus convicciones y acciones, que no vuelve atrás una vez que toma una decisión pero que en el fondo carece de algo. Es inevitable sentir ternura por el artesano de Camden Town que fabrica bombillas, el último en su oficio; sentir simpatía por la auxiliar del editor, un punto enamorada de Mr Gwyn; comprender el ansia del editor por convencerlo de que vuelva al redil literario; admirarnos ante las composiciones del extraño músico y detestar a la insensata que desencadena su última crisis. Está también la anciana del pañuelo impermeable: alma gemela y guía de Mr. Gwyn en su nuevo oficio y mi corazoncito romántico se pregunta si se habrían enamorado de haber tenido una edad más similar... y si ella no hubiera muerto, claro. Y cómo para todos esos personajes la extraña idea del retrato escrito no resulta del todo rara. Al final de todo, las cosas son como deben ser las bombillas se apagan una a una, los sonidos cesan y el escritor ya no escribe... Sólo quedan retratos, retratos escritos que nos intrigan porque no hemos leído y no se parecen a nada que podamos imaginar. ¡O sí!

Este libro tiene segunda parte. Un spin-off que no tiene nada que ver con la historia original, o quizá si. Tres veces al alba es un librito precioso que no te debes perder porque es él precisamente, en el que se desvelan cómo son esos particulares relatos que Mr Gwyn escribe. Dos historias que, como todas las que cuenta Baricco, son redonditas y tiernas. De gran sencillez estilística, los textos ágiles del italiano consiguen que al lector le quede la sensación de haber leído un cuento intimista y armónico, y que nos la están contando al oído en vez de entrar por los ojos. El final de la novela nos hace ver con una nueva luz una historia que hemos seguido con sumo placer y nos deja con la idea de que todo está en su sitio y que es hermoso. 

Tan hermoso que no lo queremos guardar. Queremos compartirlo contigo. Y por eso lo puedes encontrar en nuestra Biblioteca.

Remedios Herrera Gutiérrez. Sección de Adquisiciones, Préstamo Interbibliotecario e Información y Referencia.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Leído en otros blogs: “La muerte en Venecia” de Thomas Mann

Visitamos por primera vez en este nuevo curso el blog de nuestro querido Siroco para hacernos eco de un clásico de la literatura: el libro eterno de Thomas Mann Muerte en Venecia. Un bellísimo texto que puedes encontrar en nuestra Biblioteca (junto con la magnífica versión cinematográfica de Visconti) y también, como siempre, en la biblioteca pública más cercana a tu casa. ¡No te lo pierdas!

Nacido en Lübeck en 1875 y muerto en Zürich  en 1955, Thomas Mann alcanza con “La montaña mágica” en 1924 la cumbre de la literatura europea del siglo XX. Es premiado en 1929 con el Premio Nobel.

Antes de ello, escribe una preciosa miniatura: “La muerte en Venecia” un canto al arte de la contemplación de la belleza de un famoso escritor ya en la decadencia. Para escribir tan bella novela, Mann elige el mejor de los escenarios, una Venecia crepuscular. 
Gustav Aschenbach conoce allí a Tadzio, un chico adolescente polaco al que convierte en su objeto de deseo y del que llega a enamorarse platónicamente.

Así escribe, en la contemplación de la figura amada:

“ ¡Imagen y espejo! Sus ojos abarcaron la noble figura que se erguía allá abajo, en los lindes del azul, y en un arrebato de entusiasmo creyó abrazar la belleza misma con esa mirada, la forma como pensamiento divino, la perfección pura y única que vive en el espíritu y de la cual, para ser adorada, se había erigido allí una copia, un símbolo lleno de gracia y ligereza. ¡Era la embriaguez! Y, sin advertirlo, o más bien con fruición, el senescente artista le dio la bienvenida.”

Es la dulce fatalidad del artista, el trágico conflicto entre el espíritu y la carne, la desazón que alimenta al poeta y que dotado de un destino irremisible, traduce en palabras lo que la carne le impide de gozar, son los amores imposibles, los amores inasibles, aquellos que nos enseñan lo que nunca seremos, lo que nunca tendremos.

Así en la novela de Mann, en la extraña lógica del sueño de una Venecia invadida por la peste que el escritor no quiere reconocer porque supondría la pérdida de la visión del objeto amoroso, una epidemia que le llevará a la muerte coincidiendo con el alejamiento de Tadzio y su familia, aparecen las enseñanzas de Platón a su aprendiz Fedro:

“Porque la Belleza, Fedro, tenlo muy presente, solo es a la vez visible y divina, y por ello es también el camino de lo sensible, es, mi pequeño Fedro, el camino hacia el espíritu. Pero, ¿crees acaso, querido mío, que algún día pueda obtener la sabiduría y verdadera dignidad humana aquel que se dirija hacia lo espiritual a través de los sentidos?¿O crees más bien (te dejo la libertad de decidirlo) que es éste un camino peligroso y agradable al mismo tiempo, una auténtica vía de pecado y perdición que necesariamente lleva al descarrío?"

Una potentísima novela que nos seduce y nos tambalea los sentidos, una obra de arte sin duda, una joya imprescindible.