Leído en otros blogs: "Pantalones cortos", de Miguel Torres
Nuestro colaborador de la Biblioteca Pública de Pedregalejo, José María Moncada, nos trae este mes un texto ambientado en la Málaga de la Guerra Civil sumamente atractivo. Publicado en Liber: revista de las Bibliotecas Públicas de Málaga, esperamos que disfrutes de este libro que puedes retirar en préstamo tanto de la Biblioteca Universitaria, como de la Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía.

Mientras trascurre la novela se va creando un lazo de complicidad entre el lector y el protagonista. Bien por su edad, bien por su naturaleza, siempre estamos contentos de estar en su mente, de vivir los misterios de la novela sin demasiados bagajes de odios ni cortapisas sociales que sólo pueden imponerse con la edad. Vivimos pues la novela a través del niño que siempre llevamos puesto.
Miguel Torres consigue en su novela que la cotidianidad de una vida desencadene de forma paulatina en una tragedia, tragedia que asumimos como algo natural porque todo el "decorado" nos habla de lo que está por llegar. Consigue que todos los secretos que pasan por la vida de la barbería se vayan resolviendo. Así aparecen historias sorpresivas, divertidas unas veces, crueles y trágicas otras, pero siempre humanas, tanto como nos deja nuestra propio condición, y con sus contradicciones, como no, porque cómo si no explicar que en la novela se mienta por caridad o se traicione por amor. No obstante existe en la obra un río subterráneo de vida que, bajo este paisaje de desolación moral o física, corre como un bálsamo para las embestidas de cualquier devenir.
Pantalones cortos en Jábega2 |
Bien documentado, el libro presenta un retablo muy característico de la sociedad malagueña de entonces. Sus personajes saben trasmitirnos el pulso de una sociedad en plena convulsión política y social. La Málaga de los barrios con su proletario variopinto, con sus extremismos sociales, con esa mezcolanza tan especial. Y será en el desarrollo de estos personajes en donde el lector encontrará la ternura y la sorpresa, la risa y la pena, la solidaridad y la traición, y en definitiva la explicación de una vida que es la de todos. Los ojos del niño que cuenta estas historias son nuestros ojos a su edad y las historias contadas en realidad también son las nuestras. Que ustedes se vean bien.
Recuerdo haber leído la novela en su día recomendada por un colega del escritor, ya que ambos son bibliotecarios y me impresionó, es efectivamente una novela que leída con los ojos de niño, que con un poco de esfuerzo son con los ojos que la leemos, es dura pero balsámica.
ResponderEliminarBuena crónica.
Por lo que vemos ha leído la novela. Nos enorgullece que nos sigan por las redes. Sí que es cierto que es una buena crónica.
EliminarEfectivamente con los comentarios respiran las palabras de una bitácora, ya sabéis (si me permitís el tuteo) que mi blog también está ahíto de que comentéis, además podéis tomar de él cualquier comentario de libros si lo veis oportuno.
ResponderEliminarUn abrazo
Por supuesto que te permitimos el tuteo. Lo cierto es que nos encanta tu blog, estimado Siroco. Desde La mar de lecturas y desde nuestra vida privada, al margen de esta vía de comunicación, lo seguimos con muchísimo interés y atención porque es muy gratificante leerte. ¡Gracias por ofrecernos tu blog!, y el mes que viene tenemos ya previsto una aportación tuya.
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